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martes, 19 de abril de 2016

Celia. Reencuentro con una amiga muy querida.

Esta mañana ha llamado el cartero a mi telefonillo para anunciarme que subía un paquete a mi nombre.

Yo no había encargado nada y lo he abierto con curiosidad. Era evidente que se trataba de un libro pero al verlo me he sorprendido. Está claro que mis hijos me conocen muy bien y en este caso Ana ha tocado con su regalo una de mis fibras más sensibles.

Cuando al comenzar alguno de los cursos de literatura o talleres de lectura a los que he asistido durante muchos años, el profesor preguntaba a los alumnos ¿Cuándo te aficionaste a la lectura? ¿Cuáles fueron tus primeros libros? ¿Qué autor te marcó de alguna manera?.... yo contestaba que mis primeros libros fueron las aventuras de Celia y el autor que me marcó fue Elena Fortún.

Los primeros libros de las aventuras de Celia cuando yo empecé a leerlos, a finales de los años 40 del siglo pasado, ya llevaban más de una década editados. Llegaron a mis manos gracias a una amiga de mi familia que trabajaba en la Biblioteca Nacional y pensó que me iban a gustar tanto como a sus sobrinas. 

De niña leí todos los que se fueron publicando. Ya casada y con hijos compré  una edición facsimil que volvió a sacar la Editorial Aguilar con todos los títulos publicados.  

En cuanto a la autora, Elena Fortún, era para mi la narradora más maravillosa. Celia hablaba con sus lectores, te atrapaba haciéndote formar parte de sus aventuras y desventuras.

(Monumento a Elena Fortún en el Parque del Oeste de Madrid)
He procurado saber más cosas de ella. Su nombre real era Encarnación Aragoneses, era madrileña, se casó con un militar (Eusebio Gorbea) bastante mayor que ella y también escritor. De una de las novelas de su esposo "Los cien días de Elena Fortún" tomó ella el seudónimo con el que se haría reconocer como una gran escritora.

En los libros en los que Celia se va haciendo mayor y, según apuntan los expertos en la obra de Elena Fortún, hay más material autobiográfico.

Al acabar la guerra civil española, Eusebio Gorbea, militar republicano, y su esposa se exilian a Argentina y "Celia institutriz en América", posiblemente recoge algunas experiencias personales de la autora. Enviado el original desde el exilio, al principio no se editó en la misma colección de todos los anteriores , sino en Crisol, de la misma Ed. Aguilar. Quizá también porque entonces la censura no lo consideró una lectura apropiada para los más jóvenes.

(Edición en la colección Crisol de Ed. Aguilar)
En 1987 se conoció que se iba a publicar un nuevo libro de Celia. Existía un borrador guardado en EEUU por la nuera de Elena Fortún, escrito a lápiz en un montón de cuartillas. Estaba fechado en 1943 y era la visión de Celia de los años de la guerra civil, vividos en primera persona.

No parece necesario explicar los deseos de tener ese libro en mis manos en cuanto saliera a la venta. Lo encargué en la librería Fuentetaja en donde ya tenían un montón de pedidos.

Lo recogí una tarde y mentalmente agradecí a Marisol Dorao el haber hecho posible que se hubiera editado esta nueva aventura de mi querida Celia. "Celia en la revolución".



Aquella noche la pasé leyendo. Reí, me emocioné y lloré muchísimo. Días más tarde volví a leer despacio y disfruté de un texto escrito con el corazón en la mano. Al leerlo, toda la vida de Celia se recolocaba. El raro vacío que los lectores habíamos notado entre "Celia madrecita" y "Celia se casa"y la difícil ubicación de "Celia institutriz..." encajaba como un puzzle  acabado.

También está muy claro cuánto de Eusebio Gorbea tiene el personaje del padre de Celia, en estos últimos títulos. "Celia se casa" a mi siempre me pareció una historia un poco forzada por los tiempos que corrían. No podía pasarle nada mejor a una señorita de la época.

El libro que he recibido hoy es una reimpresión de aquel de 1987. Con un prólogo muy interesante de Andrés Trapiello.


En la contraportada se comenta cómo aquella primera edición desapareció de las librerías como por arte de magia y solamente  de segunda mano se encuentra algún ejemplar, a precio exagerado para ser un libro reciente. No me extraña. Yo coloqué el mio junto a los demás títulos de la colección y todos saben que esos libros que parecen cuentos son de la abuela Ana.

Me ha sorprendido gratamente que se haya hecho esta reimpresión de "Celia en la revolución". Es una novela sobre los años de la guerra civil en la que no hay nada más (y nada menos), que las vivencias de una jovencita madrileña en medio de una revolución. Fechado el final del borrador de la novela el 13 de julio de 1943, los hechos que Elena Fortún contaba eran muy recientes y están escritos como del tirón. Carmen Martín Gaite opinaba que esta novela era también un desahogo de su autora. Pues bueno. Tenía derecho a escribir lo que sentía y a contar lo que había vivido en primera persona.

En los próximos días se va a presentar en Madrid y me parece estupendo que personas que conocen bien la obra de Elena Fortún, reivindiquen su figura de buena escritora y mujer poco convencional.

Para este Día del libro 2016 os animo a conocer a Celia, una chica madrileña que no os defraudará.
Abuela Ana

Elena Fortún. Celia en la revolución, Prólogo de Andrés Trapiello. Biblioteca Elena Fortún. Editorial Renacimiento 1ª Reimpresión, Sevilla, marzo de 2016
  

miércoles, 9 de abril de 2014

Más sobre Las tres bodas de Manolita. Tres libros con un verso en el título.

Cuando escribí la entrada anterior, minutos después de haber terminado de leer la novela de Almudena Grandes, creo que hablé más de mis propios recuerdos que del libro.

No me gusta contar el argumento de mis lecturas aquí en el blog porque, a veces, a mi me ha pasado que buscando información sobre algún libro me han chafado totalmente la historia.

Pero me siento en deuda con los personajes, con esos hombres y mujeres que forman la historia coral que es Las tres bodas de Manolita.

En el último capítulo, la autora incluye un censo muy bien ligado a los capítulos anteriores. Hay de todo, lo mejor y lo peor de cada casa.

Si la acción de la novela transcurre en "tiempos muy... muy revueltos", los personajes son unos supervivientes.

En el taller de literatura al que asistía hasta hace poco, la profesora nos decía al poner un libro en común que ¿cómo se lo contarías a un marciano que pasara por aquí?. Si le tengo que contar al marciano Las tres bodas de Manolita le diría que forma parte de un importante grupo de novelas que se han escrito en los últimos años para refrescar eso que se ha dado en llamar "Memoria histórica".

Hace años, mis compañeras y yo leímos varias novelas en un espacio corto: El  corazón helado de Almudena Grandes, Mala gente que camina de Benjamín Prado, El vano ayer de Isaac Rosa, curiosamente con título las tres que recordaban versos de Antonio Machado. De aquellas lecturas y las charlas posteriores, al menos a mí me entraron unas ganas enormes de saber. Mi generación y alguna más de las posteriores, sólo conocíamos una parte de la historia.

(Las dos Españas)

(Sobre los niños desaparecidos en la posguerra)



(Sucesos más recientes)
Los episodios de una guerra interminable, los tres publicados hasta ahora, aparte de proporcionarme ratos estupendos disfrutando de su lectura, me han descubierto cosas de las que no tenía ni idea y que estaban pasando, algunas, muy cerca de mí en el tiempo y en el lugar.

En los personajes de Las tres bodas de Manolita hay desánimo, afán de vivir, solidaridad, humor (hasta en los momentos trágicos), mezquindad, generosidad, traición, maldad ... y mucho amor. Muchísimo más amor del que el cura de Porlier hubiera podido imaginar cuando se lucraba firmando certificados de matrimonio falsos para los presos.

No quiero contar más cosas pero, no me resisto a recordar del capítulo de Cuelgamuros la conversación a dos bandas entre el cuento de La lechera y Robinson Crusoe. Es estupendo, me parece genial esa contraposición entre el fatalismo de uno y el razonamiento positivo del otro. Manolita no puede entender como van a construir una casa encima de un risco, en medio de un monte rodeado de nada y sin medios y Silverio le dice que es porque no ha leído Robinson Crusoe.

Manolita piensa: el cántaro de leche se me cae y se rompe y ya no hay huevos, ni pollos, ni gallinas, ni granja ni "ná de ná". Silverio: ve crecer el grano de trigo, la espiga, más espigas, la harina y el pan.
Al final el hombre, con ayuda de otros buenos hombres y "mucha maña" consigue hacer encima del risco la casa de Robinson, el nido de amor de una pareja que se ha casado tres veces, sin ser verdad ninguna. Con sus flores, su porche y su ascensor para subir las cosas pesadas.

Una gozada de lectura.
Espero que disfrutéis tanto como yo leyendo la novela
Abuela Ana

domingo, 6 de abril de 2014

Un fin de semana para recordar. Las tres bodas de Manolita.

Este fin de semana, ayer sábado, he terminado de leer Las tres bodas de Manolita, tercera entrega de Almudena Grandes de sus Episodios de una guerra interminable.

Me ha gustado mucho, igual que las dos anteriores: Inés y la alegría y El lector de Julio Verne y, además, esta novela la he disfrutado mucho más porque a los protagonistas los he reconocido como habitantes del barrio en que nací: Chamberí; del barrio que recorría a pié al salir del instituto Beatriz Galindo, cuando me fui a vivir a Prosperidad y de mi barrio actual: Arganzuela.



 

En Las tres bodas de Manolita hay varias novelas en una. Cualquiera de sus personajes principales, sus vidas, sus penas y sus - pocas- alegrías, dan para una historia completa.

No voy a contaros aquí el argumento del que se ha hablado los últimos días en todos los medios de comunicación.

A través de la historia real que Almudena incluye en varios capítulos me he enterado de cosas y he llenado alguna laguna que mis recuerdos de muy pequeña tenían.

Por la calle Santa Engracia, en la que yo nací, solían pasar allá por los años 47 ó 48 (del siglo pasado) grupos de hombres y niños -varones- que ingresaban en un edificio del número 11 de la calle, que todos conocíamos como El Patronato de Enfermos. Recuerdo haber preguntado a mi padre por su aspecto sucio y mal vestido y él me decía que eran presos liberados o familias desplazadas y cuando me parecía raro que no hubiera niñas ni mujeres entre ellos, mi padre contestaba que a ellas las enviaban a un albergue para mujeres.

Esas conversaciones con mi padre las solía cortar mi madre de raíz diciéndole que no me contara esas historias.
Cárcel de Porlier en Conde de Peñalver con Padilla (hoy renovado Colegio Calasancio)

En la novela de Almudena he encontrado muchas respuestas.

Cuando en  1970, le dije a mis padres que nos habíamos comprado un piso en el Paseo de Yeserías y que estábamos felices porque era un sitio que nos gustaba mucho, mi madre saltó enfadada y me dijo que si no había pisos en otro sitio de Madrid nada más que en Yeserías. Yo no entendía nada y sólo le contesté que eran del Ministerio de Educación y que como era una cooperativa nos salían más baratos.

Antigua cárcel de mujeres de Yeserías,(frente al Matadero del Paseo de la Chopera), hoy Centro de Inserción Social Victoria Kent 

También a este episodio le he encontrado explicación.  A mi madre no le parecía un barrio adecuado para su hija. (¡!)

La novela la he leído con "avaricia", menos mal que tengo la costumbre de releer pasado algún tiempo y vuelvo a disfrutar los libros tanto o más que la primera vez. Pero según iba avanzando me daba pena terminarla, ya estoy esperando al doctor García, próxima entrega de los Episodios.

Pienso que estas historias son el fruto de muchas horas de documentación, de largas conversaciones con la gente que aún tiene el recuerdo vivo de esos años y sobre todo que  la forma directa, sencilla y sincera con la que la autora las pone sobre el papel es lo que te engancha hasta llegar a la última página.

En mi infancia, a los niños no se nos decían las cosas claras. Había frases hechas:" hay ropa tendida", "hay moros en la costa"..., cuándo entrábamos en la habitación y entonces los mayores se callaban y cambiaban de conversación.

Creo que el conocer la verdad de todo lo que pasa a su alrededor es una manera de educar a los niños. Y en la escuela tienen que aprender la Historia de España desde Atapuerca, hasta el mes pasado. Hay que fomentar que tengan curiosidad. Y hay muchas formas para hacerlo.

No digo que la manera de conocer la historia de la posguerra sea leer las novelas de Almudena Grandes -que también-, sino que me cuesta escuchar a jóvenes de veinte años hablar de Adolfo Suárez como si estuvieran hablando de los reyes godos, por poner un ejemplo cercano.

Este sábado también he sentido una extraña sensación de bucle en el tiempo cuando me he sentado un rato a ver la televisión. Haciendo zapping me he encontrado a la vez una película de Joselito, unos niños salidos de un concurso de talentos infantiles de la canción, invitados en un programa de gran audiencia y la película Carmen la de Ronda de Sara Montiel. Y he pensado ¿en qué siglo estoy?

Ha sido un fin de semana para recordar.

Os recomiendo leer Las tres bodas de Manolita. Y a vosotros, mis chicos, ya sabéis que estoy dispuesta a contaros las batallitas de la
Abuela Ana

sábado, 5 de octubre de 2013

De El círculo de Lectoras a La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey

Al volver de vacaciones de verano mi amiga Maruja me recomendó algunos de los libros que había leído y, como me fío mucho de su criterio, en cuanto que puse la casa en marcha y preparé el sillón de lectura de otoño (aunque la climatología se haya resistido casi un mes), he pasado unas tardes deliciosas leyendo una de las novelas recomendadas.

De Mary Ann Shaffer, su autora no conocía nada, pero el título me hizo gracia, La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey, empecé a leerla y me enganchó desde las primeras páginas.

Es una novela epistolar, como la Pepita Jiménez de Juan Valera, que nos hacían estudiar en el bachillerato. Eso de entrada puede no gustar, pero lo cierto es que a las pocas páginas te olvidas y las cartas están tan bien enlazadas que la historia fluye y solo sigues el "diálogo" entre los diversos protagonistas.


La historia, empieza en Londres en 1946, cuando una escritora, Julieth Ashton, que ha estado escribiendo una columna en un periódico londinense durante la segunda guerra mundial, recibe una carta de un desconocido que ha encontrado su dirección anotada en un libro de segunda mano, que al parecer le perteneció. El remitente desea saber si le puede dar más información sobre el autor, y le cuenta que pertenece a una sociedad literaria surgida durante la ocupación alemana en una de las islas del Canal de la Mancha.


Julieth, que está buscando nuevos temas para su columna periodística decide conocer a los habitantes de la isla y a los integrantes de esa curiosa Sociedad literaria.... Al principio a través de correspondencia y poco a poco viviendo sus costumbres, historias recientes, historias pasadas y el carpe diem, al que hace referencia varias veces a lo largo de la novela. Al final  decide que su próxima novela sea sobre la creadora de la Sociedad literaria ......

Confieso mi total ignorancia sobre la existencia de las islas de el Canal, lo que significaron para los alemanes durante la guerra mundial y también para sus habitantes durante los años de ocupación. Espero tener ocasión de conocer algo más.

La novela me ha encantado porque, como siempre que algo me gusta, he encontrado muchas cosas que me recordaban vivencias propias. Nuestro grupo de lectura de los jueves, al que los camareros del hotel donde nos reuníamos llamaban El círculo de lectoras, tenía mucho de La sociedad literaria.... Poníamos en común la lectura de un libro pero, cada tarde también poníamos en común nuestros problemas, nuestras alegrías, las vivencias de cada una...

Va a ser difícil que nos podamos reunir de nuevo algo más que una tarde de vez en cuando, porque han sido muchos años y el grupo cada vez se ha ido haciendo más pequeño, pero también va a ser muy difícil que olvidemos todo lo que esas reuniones nos han aportado. Lo que hemos aprendido, lo que nos hemos reído y también lo que en algunas ocasiones hemos llorado.

Nuestra sociedad no hacía pastel de piel de patata, pero a veces nos montábamos unos "picnics" extras celebrando cumpleaños, santos, bodas de hijos o lecturas gloriosas que eran una auténtica gozada. Recuerdo aquellos mojitos después de haber leído Muerte de un murciano en La Habana, de Teresa Dovalpage; o las infusiones con chorrito de auténtica Cachaça traída desde Sao Paulo en nuestra puesta en común de Doña Flor y sus dos maridos, de Jorge Amado. Y qué contar de las tardes en que Paloma aportaba a la merienda unos canapés de Lhardy, auténtico lujo, que nos podíamos permitir por sus lazos familiares con el famoso restaurante.

Espero que nadie se enfade por poner aquí una de las fotografías a las que más cariño tengo. Nuestra joven y guapa profe la puso hace años en facebook y tuvo algún comentario sobre la edad media de sus amigas. Ella les contestó que estaba rodeada de auténticas señoras. Muchas gracias Koro por la parte que me corresponde.
Es un cariñoso homenaje a la amistad. Y a unas chicas muy listas.


(Fue una tarde dedicada a Cortázar)

Al igual que a los habitantes de Guernsey les quedó el gusanillo por la lectura a nosotras también y, aunque no nos veamos a menudo, nos seguimos recomendando libros a través del correo. Estos correos no son tan bonitos como las cartas que traía el cartero con su sobre cerrado, sus sellos y sus matasellos pero hay que reconocer que son muchísimo más rápidos.

Os recomiendo también un paseo por el Paseo de Recoletos, está la Feria del libro de ocasión y ¿Quién sabe?, a lo mejor compráis un libro de segunda mano con una dirección anotada en su interior y podéis vivir una historia preciosa como la contada por Mary Ann Shafer y su sobrina Annie Barrows.

Abuela Ana

miércoles, 14 de agosto de 2013

Verdes praderas. Mi casa en el pueblo

A través de las rajas de la persiana está empezando a entrar el sol. Hay un pentagrama de luz sobre la puerta del armario, también ha sonado el despertador de los cientos de pájaros que me tienen alquilado el jardín para poner sus nidos en los árboles.

Realmente no tengo ninguna cosa en especial que hacer y que me obligue a levantarme tan temprano de la cama pero, por eso precisamente, es cuando más a gusto estoy y más disfruto del jardín.

Anoche regué bastante porque después de una larga tarde en la que llegamos a los 37º estaban la hierba y las plantas con un punto triste y lacio que daban pena. El agua ha hecho efecto y esta mañana es como si hubieran revivido.

Hoy estoy sola. Ha habido varios cambios de "veraneantes" en casa de la abuela y pronto volveré  a tener compañía.

Así que estos son los días en los que aprovecho para dedicar más tiempo al jardín: corto la hierba, recojo hojas, corto flores secas... y eso lo terminé de hacer ayer. Al acabar, voy recorriendo cada rincón para comprobar que todo está a mi gusto. Este verano mi hija Ana ha plantado cosas nuevas que están aguantando los calores como pueden y necesitan cuidados intensivos y especiales.

Pero hoy he decidido disfrutar de la naturaleza, los pájaros, el sol y un buen baño en mi pequeña piscina.

La mañana da para mucho y, ya cerca de las doce, he colocado mi "tienda" a la sombra de un muro de arizónicas recién regadas. Una tumbona, una pequeña mesita en donde dejo, ese apéndice imprescindible que es el móvil, las gafas de sol, las de leer, un pequeño radio transistor (del año catapúm pero que se oye estupendamente) y el libro que estoy leyendo.

Mi amiga Concha me ha dicho que estaba leyendo el último de Rosa Montero y a mi hoy me ha parecido interesante volver a leer, después de muchos años, una de las primeras novelas de Rosa,
Te trataré como a una reina. Es de 1983, la autora era muy joven pero ya tenía una brillante trayectoria profesional acumulada.

Así que imagináos a la abuela Ana con un  programa de Radio clásica, de fondo, bajito,  la novela en la mano y cerrando de vez en cuando los ojos para disfrutar del canto de los pájaros que, sobre todo con algunos instrumentos como el violín, parece que se animan a cantar más fuerte.

¿Por qué os cuento todo esto?, pues porque en días como este, me siento feliz por no haber decidido vender la casa del pueblo cuando el abuelo nos dejó.  Quiero creer que tampoco mis hijos me hubieran dejado hacerlo. Hay mucho amor y mucha dedicación en cada uno de los rincones del jardín y de la casa. A pesar de que cada verano nos cojamos un berrinche cuando algo no funciona y hay que arreglar o reponer alguna cosa.

Durante la siesta, a no menos de 35º en el exterior, veré mi novela en la tele, dormitaré un poco y cuando baje el sol volveré a bañarme, a leer y a esperar la anochecida para refrescar el jardín. Cuando pongo en marcha el motor de riego y empieza a salir agua por seis aspersores a la vez, me siento como si estuviera en el paraíso, en mi paraíso pequeñito y sin grandes ambiciones, en el que  soy muy feliz.

En una auténtica "noche toledana" con fondo de canto de grillos

Luego, cuando sea noche cerrada, apagaré las luces de la casa y del jardín y miraré al cielo en donde estos días se pueden ver cientos de estrellas, estrellas fugaces y la luna que está creciendo. Cuando sea luna llena, será la tercera que he visto este verano en mi casa de Escalona.

Abuela Ana

domingo, 7 de abril de 2013

El Principito. Feliz 70 aniversario

Esta semana El Principito y yo hemos cumplido los mismos años.


No tenía ni idea y al final lo hemos celebrado el mismo día. Realmente mi cumpleaños fué el día uno, pero mi fiesta sorpresa me la hicieron ayer, cuando en todos los medios se hablaba del 70 cumpleaños del pequeño habitante del asteroide B612.

Yo no había leído la novela de Antoine de Saint- Exupéry hasta hace tres o cuatro años, cuándo la comentamos en nuestro taller de lectura de los jueves. Siempre hubo algún ejemplar en casa, porque era lectura casi obligada de mis hijos y lo cierto es que no se me ocurrió nunca hojearla en profundidad.

Hoy os recomiendo a los que no la hayáis leído que lo hagáis. No es un libro solo para niños, sino un libro lleno de metáforas y de pensamientos bellísimos que a los mayores nos hacen recordar los mejores años de nuestra vida.



Cuando seáis abuelos os daréis cuenta de lo profundas que pueden llegar a ser las preguntas que os hacen vuestros nietos.

Las ilustraciones, dibujos originales del autor, también son parte importante del disfrute de la lectura.





En cuántos libros de auto ayuda, tan de moda en estos días, no habrán reproducido una y otra vez muchas de las frases del pequeño príncipe.


Esta, por ejemplo, a mi me parece muy sensata.

Estoy segura de que no os estoy haciendo ningún descubrimiento al hablaros de este libro pero me ha hecho ilusión que seamos coetáneos y que celebremos juntos un cumpleaños redondo.

¡FELIZ ANIVERSARIO!
Abuela Ana

lunes, 14 de enero de 2013

Lecturas cruzadas

Ayer terminé de leer el libro que me regaló "el amigo invisible", Lady Almina y la verdadera Downton   Abbey, escrito por la actual Condesa de Carnarvon. Me ha gustado porque es un relato muy interesante. Al parecer, parte de la investigación, era para un programa de la cadena de televisión que emite la serie Downton Abbey en Gran Bretaña, y que sitúa la historia en Highclere Castle, propiedad de los Condes de Carnarvon

Después, quizá porque había una historia muy documentada de la familia y de una parte muy selecta de la sociedad de la época, el guión se ha convertido en un libro, bastante extenso

Además de investigar la vida de la condesa Almina y de su dedicación durante la primera Guerra Mundial, a los heridos en combate, fundando un hospital en su castillo y otro en Londres,  dotados de los mejores medios humanos y materiales para la cura y recuperación de los soldados, también está muy documentada la "afición" de su esposo, el quinto Conde de Carnarvon por la arqueología egipcia.

Y aquí es donde me he llevado una alegría porque entre mis lecturas de hace muchos años hay un libro que se llama Dioses, Tumbas y Sabios, del escritor alemán C.W.Ceram, publicado en 1949, que es un paseo histórico por la arqueología, muy fácil de leer y que yo conservo en una edición del Círculo de Lectores, creo que de los años 70.
(Edición más moderna)
Pues bien, en la historia de Highclere Castle y sus propietarios, me he encontrado con uno de los descubridores de la tumba de Tutankhamon, en el Valle de los Reyes, Lord Carnarvon, que es uno de los personajes principales en ese capítulo de Dioses, Tumbas y Sabios.

El quinto Conde de Carnarvon, pasó muchos años de su vida costeando excavaciones y a punto de abandonar,  porque no encontraban  más que piezas sueltas y, después de la guerra, su economía no estaba para muchas aventuras, su amigo y compañero en las expediciones, Howard Carter, le convenció para hacer un último intento. Su descubrimiento en noviembre de 1922, de una tumba sellada, sin haber sido saqueada, fue una noticia que dio la vuelta al mundo y colocó a Carter y Carnarvon en las portadas de todos los periódicos de la época.

(Lord Carnarvon, con sombrero en la mano y Howard Carter)
Desgraciadamente Lord Carnarvon no pudo completar su sueño porque cuando Howard Carter abrió el sarcófago del faraón que se encontraba en la segunda cámara, él había muerto a consecuencia de una infección provocada por la picadura de un mosquito. Y ahí empieza la leyenda de la maldición de ........ (mejor lo cuenta el libro que yo leí).

(Cámara del sarcófago)
Así que aprovechando la ocasión voy a recomendar aquí, a mis chicos, y a los amigos que me visitáis que si tenéis ocasión leáis la obra de C.W.Ceram. Es un libro que en cualquier caso no os va a defraudar y si os gusta el arte antiguo y las historias de esos arqueólogos, precursores de" Indiana Jones" lo váis a pasar estupendamente.

Las fotografías las he encontrado en Internet y hay muchas más. Además hay muchísima información, sobre todo, de Howard Carter que es el que escribió un libro sobre La tumba de Tutankhamon.

Abuela Ana

viernes, 12 de octubre de 2012

El placer de releer un libro

Hace algún tiempo comenté que mis reuniones literarias de los jueves se habían suspendido, así que a partir de ese momento he ido escogiendo los títulos que me apetecía leer, sin tener en cuenta si al final de la lectura había que comentarla en grupo.

Últimamente he leído un poco de todo y me he dado cuenta de que lo que más me apetece en estos momentos es recuperar algunos títulos que me gustaron mucho y que, por la prisa de acabar a tiempo, no pude disfrutar del todo.

Entre los títulos que quiero recuperar hay clásicos como Quevedo, con el que pasamos tardes inolvidables leyendo algunas de sus Obras festivas (Pragmática que han de guardar las hermanas comunes, Genealogía del modorro,  El libro de todas las cosas y otras muchas más...).



Con una novela de Jorge Amado, Doña Flor y sus dos maridos, tuvimos unas tardes de subidón erótico-culinario- festivo que culminó con unas tisanas bautizadas con auténtico Cachaza, traído directamente de Porto Alegre para la ocasión. (¡Gracias Fran!)


También atrevernos a leer Rayuela de Cortázar, Cien años de soledad de García Márquez, Bomarzo de Mujica Laínez, como libros del mes para ponerlos en común, fue estupendo pero, como decía antes, con las prisas yo siento que de todos ellos me he perdido algo.

Leímos muchas cosas de Benedetti, algunas de Saramago y de Carlos Fuentes y, cuando se fueron,  nos dejaron la asignatura pendiente de seguir leyendo algo más.

También hay una novela reciente, de las últimas que leímos, que dejé en lista de espera para una segunda lectura, es Los enamoramientos de Javier Marías.


Hace un par de domingos vi un telefilm en la televisión que me hizo pensar mucho en las lecturas a lo largo de la vida. Era el viaje de un profesor de literatura, alemán, que emprende el Camino de Santiago llevando como lectura para el viaje La Odisea de Homero. Aparte de la trama de la película me encantaron las reflexiones que hacía sobre el libro que siempre llevaba en la mano.

Yo no tengo un libro especial, me encanta volver a muchos. Son los que puedo empezar a leer por cualquier página porque ya se cómo terminan y de qué tratan y no tengo ninguna prisa por acabarlos. Son de los que recuerdo frases, situaciones, descripciones... que me hacen sonreir cuando las vuelvo a vivir.

Así que este otoño-invierno voy a dedicar parte de mi tiempo libre a sentarme en mi sofá de Ikea, comodísimo, (recuerdo el sillón Voltaire del Martín Romaña de Bryce Echenique), y disfrutar de la relectura de mis autores favoritos.



Por cierto, hoy es 12 de octubre: felicidades a mis Pilares que aunque no son muchas si son muy queridas.
Nos encontramos en el sofá de leer
Abuela Ana

miércoles, 27 de junio de 2012

Lecturas para el verano

Bueno, ya ha llegado totalmente en serio el verano. Hace muchísimo calor, las clases de mis niños ya han terminado y siento unas ganas locas de irme al pueblo, a la casa fresquita, a cuidar mi jardín y a sentarme a leer a la sombra de unas madreselvas recién regadas que huelen a gloria.

Eso lo voy a hacer muy pronto y ahora ya estoy preparando la maleta. Allí tengo de casi todo y al final la maleta, antes, siempre acababa llena de libros. Ahora tengo un lector de ebooks, regalo de mi hijo Fran, que ahorra muchísimo peso y deja mucho espacio en el equipaje.¿ A ver si no, cómo puedo viajar con doscientos libros aunque al final sólo lea cuatro o cinco a lo largo del verano?

En papel solamente me llevo El Cementerio de Praga de Umberto Eco, que me lo regalaron hace meses y lo he reservado para disfrutarlo tranquilamente este verano. Tengo mucha curiosidad porque he leído comentarios de todo tipo sobre esta novela, sobre el exceso de documentación, lo denso del texto.... aunque creo que Eco, que va un paso por delante,  ya se cura en salud de las críticas en el texto que incluye en la  página primera, a modo de dedicatoria:

..."Puesto que los episodios también son necesarios, es más, constituyen la parte principal de un relato histórico, hemos introducido el ajusticiamiento de cien ciudadanos llevados a la horca en la plaza pública, el de dos frailes quemados vivos, la aparición de un cometa, descripciones todas ellas que valen las de cien torneos, y que tienen la virtud de desviar sobremanera la mente del lector del hecho principal".
Carlo Tenca,
La ca´dei cani

Mi amiga Salce, hace unas semanas, me contó que había leído hace muchos años una novela que le regaló su marido cuando eran novios. Se trata de La ciudadela de J.A. Cronin. Yo recordaba una vieja película basada en esa novela y al final la he encontrado.

Es la historia de un médico en un pueblo minero de Gales. A mi amiga le gustó porque su marido, que fue durante años médico de empresa en las obras de un gran pantano por tierras de León, y había empezado a ejercer en pueblos de la cuenca minera, igual  que el protagonista de la novela, lo mismo curaba accidentes laborales, que atendía a un parto en alguno de los pueblos de alrededor.



Editada en 1937, no ha perdido nada de su mensaje original, no ha envejecido aunque la situación de médicos y trabajadores sea ahora muy distinta. Lo importante en la novela es el conflicto del protagonista entre su vocación, la posibilidad de ayudar de verdad a los enfermos en vez de medrar a su costa y un incipiente interés por investigar las enfermedades provocadas por algunos trabajos, en este caso la silicosis entre los mineros.

La novela fue llevada al cine por King Vidor en 1938 y tuvo cuatro nominaciones a los Premios Oscar



Otro título que os recomiendo para estas vacaciones es El abuelo que se tiró por la ventana y se largó de Jonas Jonasson. Entre los más vendidos en la Feria del libro de este año, es un auténtico disparate divertidísimo. A punto de cumplir cien años aún puede uno tener ganas de vivir una loca aventura. No quiero contar nada porque es una delicia ir cambiando de hoja casi con la sonrisa continuamente en la boca. Y a veces con auténticas carcajadas. La historia contada en dos tiempos hace un repaso periodístico de personajes y sucesos de los últimos cien años.
Y por último y como el típico libro de leer a la orilla del mar o al borde la piscina os recomiendo cualquiera de las muchas novelas de Mary Higgins Clark. Yo he leído hace unos días Por siempre mía. Es la historia de una abogada y psicóloga que hace un programa de radio en el que recibe consultas de los oyentes. Un día presenta en su programa un libro sobre casos de mujeres desaparecidas en extrañas circunstancias, escrito por un colega psicólogo y tras la llamada de una oyente se desencadena toda la trama de la novela.


Higgins Clark es una prolífica escritora de temas de misterio y suspense, muy fáciles de leer y que a juzgar por los millones de ejemplares vendidos debe tener un número muy importante de seguidores.

A mi me gusta leer un poco de todo y sobre todo en el largo y cálido verano.
Hasta la vuelta
Abuela Ana 

jueves, 17 de mayo de 2012

Malintzin de las maquilas. Carlos Fuentes

En estos días en los que todos los medios de comunicación dedican una buena parte de su contenido a recordar la obra literaria, la biografía y la personalidad del desaparecido Carlos Fuentes, yo quiero compartir con vosotros el momento en que leí por primera vez una obra suya.

No fue hace mucho tiempo, creo que en la primavera de 2007, en el taller de lectura al que yo asistía los jueves. Estábamos dedicando una temporada al relato corto y entre otros, nos tocó leer una semana,  una historia de mujeres: Malintzin de las maquilas, escrita por Carlos Fuentes.


Carlos Fuentes

 En el conjunto de su obra literaria, seguramente, este relato es un granito de arena pero, a mi que desconocía sus relatos mayores,  me pareció una historia contada con una delicadeza y una sencillez tan grandes que me enganchó. Publicado en 1995, en no más de treinta páginas recoge la vida de las mujeres que trabajan en las multinacionales instaladas cerca de la frontera con Estados Unidos. Mujeres, que son la mayoría de la mano de obra,  porque allí el ... "salario aunque era diez veces menos que en los EEUU, era diez veces más que nada en el resto de México"...

La protagonista se llama Marina,  porque ... "Cuando la bautizaron, sus padres dijeron a ver si a ésta sí le toca ver el mar". En la ranchería en el desierto del Norte, los jóvenes se juntaban con los viejos y los viejos contaban que de jóvenes sus viejos les habían dicho ¿cómo será el mar?, ninguno de nosotros ha visto nunca el mar ". La historia es preciosa y dramática, el lenguaje de estas mujeres es muy divertido y no pocas veces tuvimos que echar mano del diccionario para entender bien el sentido de las palabras.

Estos días leo en todas partes que nadie ha plasmado mejor que Carlos Fuentes la realidad de México.

Más tarde, sentimos la necesidad de conocer más cosas sobre las trabajadoras de Ciudad Juárez y leímos a Bolaño y seguimos las conferencias de La Casa de América sobre el problema de las desapariciones de jóvenes a manos de los narcotraficantes.

Pero sobre todo decidimos leer más cosas de Carlos Fuentes. No lo hicimos entonces y ahora pienso que el mejor homenaje que se le puede hacer a un gran escritor que ha muerto, es leer su  obra.

Malintzin de las maquilas, podéis encontrarlo fácilmente. Yo os invito a leerlo y a disfrutar de un pequeño relato de un gran escritor.

(El significado de Malintzin no lo tengo muy claro pero el que más me ha gustado, de lo que he leído,
es el que lo relaciona con "la de las enaguas azules", ó con la  Malinche. En el taller de literatura nos gustó pensar que Fuentes se refería a "las princesas de la maquila").

Abuela Ana

lunes, 23 de abril de 2012

Día del Libro

Como todos los años, hoy empezará la lectura de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha en muchos lugares del mundo, para celebrar el Día del Libro y recordar a Miguel de Cervantes

¿Quién no recuerda la primera frase, del capítulo I de la novela?: "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor".....

Esta es una costumbre bonita y yo, creo que casi todos los años que puedo recordar, he procurado al menos "recitar" esta primera frase o leer algún capítulo de los que más me gustan. Nunca me he animado a ir a hacerlo en público.

Sin embargo, si tengo un recuerdo muy vivo de mi infancia, de mi primer colegio, una "escuela unitaria" o sea un aula compartida por niñas de diferentes edades desde los seis hasta los catorce años, de la que se iban marchando las alumnas que empezaban el bachillerato a los diez.

Pues bien, en mi clase de Doña Teresa, uno de los libros de lectura era El Quijote, en versión para niños, así que esa lectura compartida que tenías que seguir con toda atención o te mandaban al último lugar de la fila si te equivocabas o te perdías, la hacíamos casi a diario y cuando se acababa el libro, volvíamos a empezar.



Así que hoy, además de contar a mis nietos otra historia de mi niñez, he pensado que voy a romper la tradición y voy a invitar a la lectura de otros dos libros, que cuento entre mis novelas favoritas.



La Regenta, de Leopoldo Alas "Clarín", se publicó en 1884 y comenzaríamos la lectura ....


"La heroica ciudad dormía la siesta. El viento sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el norte".... "Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana de coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la Santa Basílica"......


(Homenaje de la ciudad de Oviedo (Vetusta) al personaje de La Regenta), (Fot. Guada)


Otra novela a la que os invito a disfrutar de su lectura es Fortunata y Jacinta (Dos historias de casadas) de Benito Pérez Galdós, publicada en cuatro tomos entre enero y junio de 1887.


..."Juanito no pecaba de corto, y al ver a la chica y observar lo linda que era y lo bien calzada que estaba, diéronle ganas de tomarse confianzas con ella.
¿Vive aquí - le preguntó- el señor de Estupiñá?
¿Don Plácido?.. En lo más último de arriba -contestó la joven, dando algunos pasos hacia fuera.
Y Juanito pensó: "Tu sales para que te vea el pie, buena bota.." Pensando esto advirtió que la muchacha sacaba del mantón una mano con mitón encarnado y que se la llevaba a la boca. La confianza se desbordaba del pecho del joven Santa Cruz, y no pudo por menos de decir:
-¿Qué come usted, criatura?
-¿No lo ve usted? -replicó mostrándoselo-. Un huevo.
-¡Un huevo crudo!...."(Parte 1: 3,4)



..."Jacinta no se convencía. Quería canarios de alcoba a todo trance, aunque salieran raquíticos y feos; aunque luego fueran traviesos, enfermos y calaveras; aunque de hombres la mataran a disgustos. Sus dos hermanas mayores parían todos los años, como su madre. Y ella nada, ni esperanzas. Para mayor contrasentido, Candelaria que estaba casada con un pobre, había tenido dos de un vientre. ¡Y ella, que era rica,  no tenía ni siquiera medio!...Dios estaba ya chocho sin duda"... (Parte 1: 6,1)


Si alguien se anima, seguro que lo va a pasar muy bien. Vale la pena adentrarse en Vetusta, con Ana Ozores o callejear por el Madrid de los Austrias, con Fortunata o con Jacinta

Feliz día del libro
Abuela Ana

jueves, 5 de abril de 2012

El lector de Julio Verne. Episodios de una guerra interminable

Acabo de terminar de leer la segunda entrega de Almudena Grandes de sus Episodios de una guerra interminable, El lector de Julio Verne.

El año pasado disfruté muchísimo con la lectura de Inés y la alegría, primera entrega de estos "episodios nacionales" que nos va a ir dosificando Almudena Grandes, hasta completar seis títulos. Es una novela que me hizo reir, me emocionó, me hizo tener curiosidad por conocer más la realidad de la posguerra española , y sobre todo, me confirmó una vez más lo bien que sabe contar historias la autora.


El lector de Julio Verne está protagonizada por un niño de nueve años, Nino, hijo de un guardia civil, destinado en la sierra sur de la provincia de Jaén, al que todos en el pueblo llaman "el canijo" porque es bajito para su edad.

Almudena Grandes nos cuenta esta historia a través de los ojos y, sobre todo, de los oídos de este niño que en su vivienda de la casa cuartel escucha, a través de los finos tabiques, lo que hablan sus padres en la cocina en voz baja y también, los gritos y golpes en las noches de redada e interrogatorios en el cuartel.

En el pueblo muchas familias tienen a alguno de sus miembros en el monte, huyendo de las represalias de los vencedores de la guerra e integrados en lo que se llamó la guerrilla o el maquis, y cuando se escuchan tiros en la sierra, por la noche hay jaleo en el cuartel.

Los pueblos que aparecen en la novela existen en el mapa y los personajes, con sus apodos o motes, están perfectamente integrados en el paisaje.

Basada en la historia, real, de la detención y muerte de dos guerrilleros famosos en la zona, llamados Cencerro y Crispín, el desarrollo de la novela va creciendo junto a los sentimientos confusos de Nino sobre lo que está pasando a su alrededor y, sobre todo, en el ambiente de la casa cuartel en la que viven todos los guardias con sus familias.

La presencia de un personaje clave en la vida del pequeño Nino "el canijo", es un campesino, llamado Pepe el Portugués, molinero en un cortijo de la sierra, con el que el niño entabla una curiosa amistad que le hará crecer, moral y físicamente,  y le enseñará a mirar con ojos distintos a sus vecinos del cuartel y a lo que pasa en el pueblo.

No voy a seguir escribiendo más sobre El lector de Julio Verne, vale la pena ir descubriendo página a página la novela, pero a lo que no quiero renunciar es a contar lo que ha significado para mi esta lectura.

Mis padres eran de la provincia de Jaén y aunque en mi infancia había cosas de las que no se hablaba,  yo he procurado enterarme de las historias de mi familia y estos días con Nino he recordado a mi padre y mis tios hablando, con medias palabras, de un primo que había estado en la sierra..., de un vecino que se había ido a vivir a Francia..., de la mujer de fulano, que se quedó con cuatro criaturas y hubo que arrimar el hombro... ¡Hay tantas historias por contar!.

Luego he tenido una extraña sensación al pensar que el l7 de julio de 1947, el día clave en la novela, yo estaba con mi madre y mi hermana pasando las fiestas de su pueblo, Bailén, (el 19 de julio fue la batalla contra los franceses), en casa de mi abuela Ana, "Madreanica" como la llamábamos todos. Yo tenía 4 años y estaba allí, cerquita, a no muchos km. de Fuensanta de Martos.

-Almudena Grandes- haz el favor de no hacernos esperar mucho con las siguientes entregas de tus Episodios de una guerra interminable. ¿Para cuándo las bodas de Manolita?.

Bueno pues eso, todo está en los libros y hay que leer para aprender y para recordar.
Abuela Ana

jueves, 29 de marzo de 2012

Las horas distantes. Kate Morton

Estoy terminando de leer la tercera novela de Kate Morton, Las horas distantes.

La empecé con muchas ganas porque las dos anteriores me gustaron mucho y tenía curiosidad por ver cual era el argumento de la nueva obra.

La historia comienza con un capítulo de un libro que se llama El hombre de barro y que a lo largo de toda la novela está presente. Es un libro escrito por el dueño del Milderhurst Castle en el que viven las protagonistas, sus tres hijas, las dos mayores gemelas y la más joven hija de su segundo matrimonio. Las hermanas Blythe.

Después la trama se desarrolla tras la llegada de una carta, con 50 años de retraso, a una señora que durante la Segunda Guerra Mundial, fue una niña evacuada de Londres y acogida en el castillo de las hermanas Blythe. La reacción de esta mujer al leer la carta hace sospechar a su hija Edie que hay algo oculto en la vida de su madre y ahí empieza el desarrollo de la novela.

Confieso que me está costando leerla, no porque no esté bien escrita sino, porque el tema es prácticamente el mismo que el de las novelas anteriores. Aún no he llegado al final, pero me lo imagino y eso hace que el interés por avanzar en la lectura sea pequeño.



Si  no hubiera leído ya La casa de Riverton y El jardín olvidado, seguramente estaría enganchada a la lectura de Las horas distantes, pero el argumento de: secreto de familia guardado durante muchos años y que se descubre gracias a la ayuda de bibliotecarias encantadoras, ancianitos de más de 90 años con buenísima memoria, cartas que llegan a su destino con 50 años de retraso, coincidencias extraordinarias  y el tesón y la sagacidad de la narradora, ya es un poco repetitivo.

No niego que la novela esté bien escrita y los personajes, los ambientes de las casas viejas, ya sean mansiones o castillos, los pueblos, los jardines y en general todo el entorno de la trama es muy interesante .

Creo que Kate Morton ya tiene lista su cuarta novela. Espero y deseo que las prisas por publicar no la conviertan en la escritora de "la novela de siempre".

De todas formas Las horas distantes es un libro para pasar buenos ratos leyendo, por ejemplo ahora en vacaciones de Semana Santa.
Abuela Ana

sábado, 10 de marzo de 2012

Polvo de hadas por el parquet

Se me ha roto mi bola de cristal. A ver, no soy pitonisa. Se me ha roto una bola de cristal llena de agua, con un castillo dentro y minúsculas estrellitas brillantes que parecían lluvia al caer,  cuando agitabas o le dabas  la vuelta a la bola. No he conseguido encontrar ninguna fotografía en la que se vea bien para ponerla aquí, pero estaba junto a mi asiento favorito .

Fué un regalo que me hizo muchísima ilusión porque siempre había querido tener una. Había sido volteada y manoseada por niños y mayores durante un montón de años y el otro día me la cargué yo solita de la manera más tonta.

Recogí el agua;  los cristales y el castillo los tiré a la basura porque no tenía remedio y estuve un buen rato llamándome a mi misma todo lo que se me ocurrió.

El problema han sido las pequeñas estrellitas brillantes. Se quedaron en las juntas del parquet y al secarse se han pegado en la suela de mis zapatos y están repartidas por toda la casa. Tengo la sensación de haber recibido la visita de Campanilla.

Creo que no voy a quitarlas, ya irán desapareciendo y mientras tanto me hace ilusión verlas.

Esto me ha hecho recordar la visita que Vanesa Pérez Sauquillo  nos hizo una tarde, hace varios años,  al taller de literatura, con nuestro profe,  Antonio,  para leernos algunos de sus poemas.

Nos contó que el título de su poemario Estrellas por la alfombra, surgió cuando se le rompió un caleidoscopio y su contenido se esparció por la alfombra de la entrada de su casa.

Además tuvimos la suerte de que nos leyera los poemas de Bajo la lluvia equivocada, aún sin publicar, que más tarde, recibió el IX Premio de Arte joven-Poesía, de la Comunidad de Madrid
Recuerdo que a Vanesa le hizo ilusión que las chicas de Antonio pillaran el sentido de alguno de sus poemas sin necesidad de que lo explicara ella. Como el que tiene que ver con la molinera que tejiendo convierte la paja en oro. Ya sabéis, el cuento de los Hermanos Grimm, de las mil versiones,  por ejemplo: la de El enano saltarín ó la de  Ruidoquedito.


Creo que ya he superado el disgusto que me llevé por mi bola de cristal, y además he tenido algo más que contar y recordar aquí. Ya véis, son las historias de la
Abuela Ana

jueves, 1 de marzo de 2012

La Biblioteca Nacional. Recuerdo de Elena Andrés

Hoy es el 300 aniversario de la inauguración de la Biblioteca Nacional y yo quiero aprovechar para dedicar un recuerdo muy especial a la persona que, siendo yo muy pequeña, me inició en la lectura.

En la misma casa en donde yo nací, en la calle Santa Engracia, vivía una señora, Doña Elena Andrés, que era funcionaria de la Biblioteca Nacional y, quizá por su trabajo, se fijó en una niña que siempre andaba leyendo cuentos o historias de hadas de las que se publicaban en los años 40. En aquella época los niños pasábamos muchísimo tiempo en la calle porque teníamos árboles y bancos en donde poder sentarnos y jugar sin peligro.

Elena Andrés fue mi "proveedora" de lecturas infantiles. Fué trayéndome todos los libros de Elena Fortún, las historias de Celia, de Cuchifritín, de Mila y los primos....Más adelante las novelas de Louise May Alcott, Mujercitas, Aquellas mujercitas, Los cuentos de Jo.... Me descubrió las de Charles Dickens, las de aventuras de Emilio Salgari, de Julio Verne... Nunca se cansaba y a veces a mí me daba vergüenza decirle que ya había terminado un libro y esperaba dos o tres días más, antes de pedirle que me lo cambiara por otro nuevo.

Cuando yo era pequeña y durante los cursos del bachillerato había salas de lectura a las que se podía acceder sin ser universitario ni investigador. Incluso, recuerdo que en la primavera había unas jornadas de lectura infantil en las que colocaban mesas y sillas en los jardines que rodeaban entonces el edificio y se llenaban de escolares que disfrutaban allí del préstamo de libros para niños. Yo fuí varias veces de la mano de mi querida vecina. Mi madre me ponía reguapa y ella me llevaba toda orgullosa a su lugar de trabajo.

No hace mucho vi unas imágenes de esas jornadas en la parte documental en blanco y negro que aparece en los capítulos de la serie de TVE, Amar en tiempos revueltos. Supongo que son imágenes del NO-DO. Y me hizo muchísima ilusión.

Así que hoy, que se cumple ese aniversario de la Biblioteca, yo quiero dedicar esta entrada a la persona que llenó mi infancia de sueños impresos y me hizo lectora, para toda la vida.

In memoriam  Elena Andrés.

domingo, 26 de febrero de 2012

Lectura de los jueves. Libertad

En el grupo de lectura de los jueves decidimos que el libro de febrero sería Libertad de Jonathan Franzen.
No hemos tenido ocasión de comentarlo en grupo porque por problemas personales y familiares de los componentes, se ha ido haciendo cada vez más pequeño y hemos decidido darnos un periodo de "vacaciones" o descanso, e intentaremos retomar las actividades más adelante.

De todas formas hemos leído la novela de Franzen y a mi me ha gustado bastante.

Libertad es la historia de una familia norteamericana, los Berglund, compuesta por cuatro miembros: Patty, la madre, personaje alrededor de la que gira toda la novela; Walter, el padre, y Jessica y Joey los hijos. También hay otros personajes que no forman parte de la familia pero que están presentes a lo largo de la historia.

La novela cuenta hechos desde los años 70 del siglo XX hasta la actualidad, teniendo una relativa importancia en la trama, el 11 S y la guerra de Irak. Las descripciones de personajes y localizaciones son muy buenas. Es como una novela realista del siglo XIX

En la narración hay un aspecto que a mi me ha parecido interesante, el autor empieza presentando a los Berglund a través de los ojos de sus vecinos, que los consideran una familia bastante "rarita". Después la protagonista, Patty, recibe el encargo de escribir su autobiografía, y ella en su relato tiene la necesidad de filtrar todo lo que pasa a través de su depresión y su mal rollo. A este capítulo lo titula Se cometieron errores.

El título de la novela hace referencia a la palabra mágica para los norteamericanos, Libertad, pero poniendo en tela de juicio el uso de dicha libertad. Hay momentos divertidos, momentos dramáticos y muchas frases para subrayar y no olvidar.

Creo que se tratan demasiados temas y se abren demasiados frentes a lo largo de la novela.  No obstante yo la recomiendo porque da muchas claves para conocer mejor a la sociedad norteamericana.




Lo que lamento es que a Jonathan Franzen le gusten los pájaros pero odie a los gatos.
Si no habéis oído hablar nunca de la reinita cerúlea, vais a terminar hechos unos expertos.









Aunque el jueves literario esté "de vacaciones" yo pienso seguir leyendo. Ya os contaré.
Abuela Ana






viernes, 17 de febrero de 2012

Las novelas de Kate Morton

Hace tiempo que terminé de leer El jardín olvidado de Kate Morton, la otra novela que me habían traído los RRMM. Me gustó mucho y mirando cosas de la autora encontré que su primera novela había sido La casa de Riverton, aunque aquí creo que se publicó después, supongo que por el éxito de ventas de El jardín.... Así que me hice con ella y también la he leído.

Siempre he sido una enamorada de las series inglesas y recuerdo con enorme cariño Arriba y Abajo, ó Retorno a Brideshead y más recientemente Downton Abbey. Como buena lectora de las hermanas Bronté y de Jane Austen también me gustan mucho  las películas que se han hecho de esas novelas y alguna más como Lo que queda del día.

Por todo esto he disfrutado mucho leyendo la obra de Kate Morton. El jardín olvidado está narrada por tres voces diferentes, en tres tiempos distintos y entre dos paises: Australia y la costa de Cornualles en Gran Bretaña. Toda la acción ocupa prácticamente la totalidad del siglo XX.

Es una novela en la que aparece la tradición de los cuentos de hadas, la novela de intriga y ese ambiente tan característico de la novela inglesa de los siglos XVIII y XIX, en el que las casas, los jardines, los criados... tienen mucho protagonismo.

Me ha encantado, te engancha desde el primer capítulo y al final todas las piezas del rompecabezas van encajando, sin forzarlas y para lectores "listos", sin grandes sorpresas.




La lectura de La Casa de Riverton siempre voy a asociarla a unos días de frío siberiano y a un catarro pertinaz, como la sequía.

Acababa de ver el capítulo que la serie Downton Abbey había hecho al final de la segunda temporada, dedicado al tiempo de Navidad y que, para quien siga la serie, es en el que más cosas pasan en toda la temporada.

Con mi paracetamol, mi agüita y una manta sobre las rodillas pasé un largo fin de semana en compañía de los habitantes de la casa de Riverton.

No se si a causa de mi catarro, el caso es que la novela y la serie de televisión se fueron mezclando en mi cabeza y ahora pasados unos días desde que terminé la novela, me cuesta separar unos personajes de otros. Desde luego a todos los protagonistas de La Casa ... les he puesto las caras de los de la serie.

La novela comienza en el último año del siglo XX, cuando una directora de cine decide hacer una película sobre el suicidio de un poeta, durante el verano de 1924, en el lago de la Casa de Riverton. Para documentarse mejor hace una visita en la residencia donde vive, a una anciana de noventa y ocho años, que
siendo muy jovencita entró a trabajar como doncella en aquella casa.

A partir de esa visita, los recuerdos de la anciana van aflorando aunque ella siempre tuvo miedo de enfrentarse a ellos.
Aquí toda la acción transcurre en Gran Bretaña con muchas referencias a la Primera Guerra mundial y a los combatientes que van y vuelven "tocados" de Francia. La vida de los criados: mayordomo, cocinera, doncellas, criadas, jardineros, es una parte importante de la narración poniendo de manifiesto el nivel de compromiso con la Familia, que tenía el servicio en aquella época.

Se va aclarando la historia a lo largo de la novela, con sorpresas aunque, para mi gusto, alguna pieza del rompecabezas final está metida un poco forzada.

Recomiendo la lectura de la obra de Kate Morton, es muy entretenida, se lee muy bien y creo que la traducción de Carlos Schroeder es muy buena.

Recordad: Todo está en los libros.
Abuela Ana