Hoy comienza el otoño. Todavía hace calor y después de que en todo el verano no haya tenido que abrir el paragüas una sola vez necesito sentir el aire fresco y la lluvia en la cara.
Me encanta el otoño. En Madrid, donde siempre he vivido, es la estación más agradable porque aquí la primavera no se nota, pasamos del abrigo a los tirantes en cuatro días.
El otoño es el principio de un nuevo ciclo, al menos en mi caso que siempre he contado más los cursos que los años. Cuando estaba soltera trabajaba en un Colegio Mayor y allí todo empezaba en octubre. Luego como el abuelo Juan dedicó gran parte de su vida a la enseñanza, también contábamos el tiempo por cursos.
Hay quien dice que el otoño los deprime, no es mi caso. A mi el verano me resulta largo y cansado sobre todo si como en este de 2012 hace tanto calor. Por supuesto que las vacaciones están bien, pero son demasiado largas sobre todo para los escolares. Siempre he pensado que sería mejor que estuvieran más repartidas a lo largo del año, pero creo que el clima influye mucho en que sean así.
A los que habéis descansado todo el verano ahora os toca comenzar con fuerza el nuevo curso y trabajar con ganas de aprender muchas cosas nuevas.
A los que tuvistéis que estudiar durante el verano y hacer cuaderno de vacaciones, mi felicitación por haber superado el "tropezón" ¿verdad Diego que no te va a volver a pasar nada parecido?, ¿A que este curso vas a aprobar todos los parciales?. Y a mi peque, Juan, ¿a qué no se te va a olvidar ningún día hacer los deberes?.
En otoño se caen las hojas de los árboles, pero en donde había una hoja aparece un pequeño brote que, después de descansar y dormir todo el invierno, crecerá fuerte y brillante la próxima primavera. Es tiempo de recoger frutos para el invierno y de preparar "el campo" para nuevas cosechas.
La vendimia, Goya
Aquí os dejo un regalo musical, para animar el camino, de "El cura pelirrojillo", como le llamaba Argenta en Clásicos Populares. http://youtu.be/oUupXkO7I6s
Después de estas largas vacaciones, de nuevo, saludos de
Abuela Ana
Bueno, ya ha llegado totalmente en serio el verano. Hace muchísimo calor, las clases de mis niños ya han terminado y siento unas ganas locas de irme al pueblo, a la casa fresquita, a cuidar mi jardín y a sentarme a leer a la sombra de unas madreselvas recién regadas que huelen a gloria.
Eso lo voy a hacer muy pronto y ahora ya estoy preparando la maleta. Allí tengo de casi todo y al final la maleta, antes, siempre acababa llena de libros. Ahora tengo un lector de ebooks, regalo de mi hijo Fran, que ahorra muchísimo peso y deja mucho espacio en el equipaje.¿ A ver si no, cómo puedo viajar con doscientos libros aunque al final sólo lea cuatro o cinco a lo largo del verano?
En papel solamente me llevo El Cementerio de Praga de Umberto Eco, que me lo regalaron hace meses y lo he reservado para disfrutarlo tranquilamente este verano. Tengo mucha curiosidad porque he leído comentarios de todo tipo sobre esta novela, sobre el exceso de documentación, lo denso del texto.... aunque creo que Eco, que va un paso por delante, ya se cura en salud de las críticas en el texto que incluye en la página primera, a modo de dedicatoria:
..."Puesto que los episodios también son necesarios, es más, constituyen la parte principal de un relato histórico, hemos introducido el ajusticiamiento de cien ciudadanos llevados a la horca en la plaza pública, el de dos frailes quemados vivos, la aparición de un cometa, descripciones todas ellas que valen las de cien torneos, y que tienen la virtud de desviar sobremanera la mente del lector del hecho principal". Carlo Tenca, La ca´dei cani
Mi amiga Salce, hace unas semanas, me contó que había leído hace muchos años una novela que le regaló su marido cuando eran novios. Se trata de La ciudadela de J.A. Cronin. Yo recordaba una vieja película basada en esa novela y al final la he encontrado.
Es la historia de un médico en un pueblo minero de Gales. A mi amiga le gustó porque su marido, que fue durante años médico de empresa en las obras de un gran pantano por tierras de León, y había empezado a ejercer en pueblos de la cuenca minera, igual que el protagonista de la novela, lo mismo curaba accidentes laborales, que atendía a un parto en alguno de los pueblos de alrededor.
Editada en 1937, no ha perdido nada de su mensaje original, no ha envejecido aunque la situación de médicos y trabajadores sea ahora muy distinta. Lo importante en la novela es el conflicto del protagonista entre su vocación, la posibilidad de ayudar de verdad a los enfermos en vez de medrar a su costa y un incipiente interés por investigar las enfermedades provocadas por algunos trabajos, en este caso la silicosis entre los mineros.
La novela fue llevada al cine por King Vidor en 1938 y tuvo cuatro nominaciones a los Premios Oscar
Otro título que os recomiendo para estas vacaciones es El abuelo que se tiró por la ventana y se largó de Jonas Jonasson. Entre los más vendidos en la Feria del libro de este año, es un auténtico disparate divertidísimo. A punto de cumplir cien años aún puede uno tener ganas de vivir una loca aventura. No quiero contar nada porque es una delicia ir cambiando de hoja casi con la sonrisa continuamente en la boca. Y a veces con auténticas carcajadas. La historia contada en dos tiempos hace un repaso periodístico de personajes y sucesos de los últimos cien años.
Y por último y como el típico libro de leer a la orilla del mar o al borde la piscina os recomiendo cualquiera de las muchas novelas de Mary Higgins Clark. Yo he leído hace unos días Por siempre mía. Es la historia de una abogada y psicóloga que hace un programa de radio en el que recibe consultas de los oyentes. Un día presenta en su programa un libro sobre casos de mujeres desaparecidas en extrañas circunstancias, escrito por un colega psicólogo y tras la llamada de una oyente se desencadena toda la trama de la novela.
Higgins Clark es una prolífica escritora de temas de misterio y suspense, muy fáciles de leer y que a juzgar por los millones de ejemplares vendidos debe tener un número muy importante de seguidores.
A mi me gusta leer un poco de todo y sobre todo en el largo y cálido verano.
Hasta la vuelta
Abuela Ana
ANTONIO es un nombre de origen romano, en nuestra familia ha habido y hay varios Antonios que hoy, 13 de junio, celebran su santo. En el santoral se celebra el día de San Antonio de Padua. ¡FELICIDADES A TODOS!
Cómo ya sabéis que me gusta contaros historias, hoy me apetece mucho hablar de este santo que a mí me ha caído siempre muy bien.
Nacido en Lisboa (1195), en una familia de la aristocracia, descendiente del Caballero Cruzado Godofredode Bouillón, recibió el nombre de Fernando Martim de Bulhöes e Taveira Azevedo. Estudió en Lisboa y Coimbra con los monjes Agustinos entrando en la Orden. En 1220 cambió de Orden religiosa y se hizo franciscano, adoptando el nombre de Antonio en honor de San Antonio Abad. Hizo su carrera como predicador por el norte de Italia y el sur de Francia y murió joven, el 13 de junio de 1231. En la ciudad de Padua se construyó una basílica que conserva sus restos.
Basílica de San Antonio en Padua, Italia
Antonio de Padua fué canonizado por el Papa Gregorio IX el 30 de mayo de 1232, antes de cumplirse un año de su muerte.
San Antonio, según la tradición hizo muchos milagros: lograba que cuando predicaba salieran a escucharlehasta los peces; le escuchaban y obedecían los pajaritos; podía estar en dos sitios a la vez(bilocación); y además es un santo muy atareado porque solamente con atender las peticiones de encontrarpareja y las de encontrar los objetos perdidos que le hacen sus devotos, no debe sobrarle mucho tiempo. También es un santo que se organiza muy bien económicamente porque el dinero que depositan en agradecimiento por los favores recibidos en su cepillo en las iglesias (especie de hucha que acompaña a la imagen del santo), luego se reparte entre los pobres.
Cuando llega el día 13 de junio se celebran fiestas en su honor en muchos lugares.
Iglesia de San Antonio en Lisboa (Portugal)
En Lisboa la fiesta se celebra en los barrios, sobre todo en Alfama que aún conserva restos de la casa natal del santo. Hay bailes, concursos de fado, se consumen miles de kilos de sardinas asadas y se cumple la tradición de pedir pareja, poniendo unas monedas sobre el libro que su imagen lleva en la mano.
Alfama, la Lisboa medieval
En España creo que es en Madrid donde está más arraigada la fiesta de San Antonio. A principios del siglo XVIII se construyó la primera ermita dedicada al santo de Padua. Construída por el arquitecto José de Churriguera, en 1720, fue derribada en 1768 porque estaba en medio de la nueva carretera de Castilla.
Carlos III ordena, dos años después, la construcción de una nueva a Francesco Sabatini, que a su vez fue derribada por Carlos IV.
Y por fin, a la tercera, cuando el rey adquiere el Palacio de la Florida para hacer una finca de recreo, encarga la construcción deuna ermita nueva. Esta vez el arquitecto fue Filippo Fontana, que diseñó el edificio neoclásico de gran sencillez que podemos visitar en la actualidad. A esta ermita ya se la conoce como la deSan Antonio de la Florida. El Palacio y parte de las instalaciones de la finca desaparecieron al construirse la Estación del Príncipe Pío. (Hoy nuestro muy visitado centro comercial).
Ermita de San Antonio de la Florida en Madrid (España)
De la decoración interior se encargó el pintor de cámara del rey, Francisco de Goya, que realizó el trabajo de pintar los frescos que decoran el ábside y la cúpula, en seis meses, entre agosto y diciembre de 1798.
En las pinturas del maestro aragonés se narra uno de los milagros de San Antonio. La historia es que durante el juicio que se sigue en Lisboa contra el padre del santo, acusándolo de un crimen, del que es inocente, se presenta Antonio de Padua (transportado por los ángeles desde su residencia en Padua) y por gracia divina consigue que un difunto conteste a las preguntas del juez y confirme la inocencia del acusado.
En el centro San Antonio y sus padres
Representados en la cúpula de la ermita aparecen los padres del santo, el difunto y San Antonio sobre una roca. En la base de la cúpula y apoyados en una barandilla pintada, que la recorre entera, aparecen observando y comentando el milagro, majas, chisperos, embozados y toda una representación del pueblo de Madrid, dando una impresión de gran realismo.
Vista general
Aquí, debajo de sus pinturas, está el panteón donde reposan los restos de Francisco de Goya, desde el 29 de septiembre de 1919, con la lápida que tuvo en el cementerio de Burdeos, ciudad en donde falleció, en 1828.
El pueblo de Madrid observa y comenta el milagro
La ermita fue declarada Monumento Nacional el 1 de abril de 1905 y estuvo abierta al culto hasta 1920 en que se construyó un edificio gemelo para trasladar los oficios religiosos y dejar el original como Museo.
Un primerísimo plano de las pinturas del balcón
Una vez que tenemos ermita, vamos a contar cosas de nuestras fiestas.
Es la primera verbena (lo de San Isidro es una romería), llega ya casi con el verano y dichos y zarzuelas recogen la ilusión con que la recibían los madrileños.
"... llévame a la verbena de San Antonio, que por ser la primera no "pueo" faltar. Juntos como si fuéramos matrimonio, no haga el demonio que una chulapa, me amargue el día de San Antonio, porque le guste coquetear..."
(Habanera de La Aurelia y Paco el Garboso)
La tradición era que el día del santo, las modistillas echaran 13 alfileres en la pila del agua bendita de la ermita y luego plantaran la mano dentro, encima de los alfileres que se iban acumulando. Si al sacarla se les había clavado alguno, ese era el número de posibles novios que iban a tener ese año. Es fácil suponer que la costumbre ha pasado ya a cualquier chica que quiera encontrar pareja. Y yo me pregunto ¿cuándo van a ser los chicos los que metan la mano en la pila del agua bendita?.
Otra costumbre es la de adquirir, después de la misa en la ermita, los panecillos del Santo, que se conservarán en casa durante todo el año para que no falte el bienestar a la familia.
En la zona de la ermita, desde La Bombilla hasta el Puente de los Franceses, se instalan merenderos, atracciones de feria, barracas de rifas. Hay música, bailes populares y todo lo que hace agradable una fiesta tradicional y muy antigua. Los solteros seguirán buscando pareja, con ayuda del Santo, los mayores lo pasarán muy bien y los peques disfrutarán con todos los cachibaches de la verbena.
Creo que me he enrrollado un montón pero es que en casa siempre hemos celebrado el día de San Antonio y además a mi es un Santo que me cae muy bien. También hoy he recordado algunas historias que contaba el abuelo Juan, de las que le contaron a él cuando estaba en el colegio de los franciscanos de Hellín.
Para terminar os ofrezco la oportunidad de escuchar una música alegre, que tiene que ver con este día y que os va a resultar muy conocida. Nela si lees esta entrada, desde Puerto Rico, espero que esta canción te traiga buenos recuerdos.
En estos días en los que todos los medios de comunicación dedican una buena parte de su contenido a recordar la obra literaria, la biografía y la personalidad del desaparecido Carlos Fuentes, yo quiero compartir con vosotros el momento en que leí por primera vez una obra suya.
No fue hace mucho tiempo, creo que en la primavera de 2007, en el taller de lectura al que yo asistía los jueves. Estábamos dedicando una temporada al relato corto y entre otros, nos tocó leer una semana, una historia de mujeres: Malintzin de las maquilas, escrita por Carlos Fuentes.
Carlos Fuentes
En el conjunto de su obra literaria, seguramente, este relato es un granito de arena pero, a mi que desconocía sus relatos mayores, me pareció una historia contada con una delicadeza y una sencillez tan grandes que me enganchó. Publicado en 1995, en no más de treinta páginas recoge la vida de las mujeres que trabajan en las multinacionales instaladas cerca de la frontera con Estados Unidos. Mujeres, que son la mayoría de la mano de obra, porque allí el ... "salario aunque era diez veces menos que en los EEUU, era diez veces más que nada en el resto de México"...
La protagonista se llama Marina, porque ... "Cuando la bautizaron, sus padres dijeron a ver si a ésta sí le toca ver el mar". En la ranchería en el desierto del Norte, los jóvenes se juntaban con los viejos y los viejos contaban que de jóvenes sus viejos les habían dicho ¿cómo será el mar?, ninguno de nosotros ha visto nunca el mar ". La historia es preciosa y dramática, el lenguaje de estas mujeres es muy divertido y no pocas veces tuvimos que echar mano del diccionario para entender bien el sentido de las palabras.
Estos días leo en todas partes que nadie ha plasmado mejor que Carlos Fuentes la realidad de México.
Más tarde, sentimos la necesidad de conocer más cosas sobre las trabajadoras de Ciudad Juárez y leímos a Bolaño y seguimos las conferencias de La Casa de América sobre el problema de las desapariciones de jóvenes a manos de los narcotraficantes.
Pero sobre todo decidimos leer más cosas de Carlos Fuentes. No lo hicimos entonces y ahora pienso que el mejor homenaje que se le puede hacer a un gran escritor que ha muerto, es leer su obra.
Malintzin de las maquilas, podéis encontrarlo fácilmente. Yo os invito a leerlo y a disfrutar de un pequeño relato de un gran escritor.
(El significado de Malintzin no lo tengo muy claro pero el que más me ha gustado, de lo que he leído,
es el que lo relaciona con "la de las enaguas azules", ó con la Malinche. En el taller de literatura nos gustó pensar que Fuentes se refería a "las princesas de la maquila").
El día 15 de mayo se celebra la fiesta de San Isidro Labrador, Patrón de la ciudad de Madrid y nombrado por el Papa Juan XXIII, Patrón de los agricultores y campesinos españoles por la Bula "Agri culturam", dada en Roma el l6 de noviembre de 1960.
La fiesta del santo labrador, tiene una larga tradición popular entre los madrileños y ha sido distinta la celebración según las épocas. No se parece mucho la de los años en que Goya la pintó en sus cartones, con la reflejada, en la época romántica, en las zarzuelas y obras de teatro. Ni las celebraciones actuales con notable presencia de políticos en todos los actos
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Hoy quiero invitaros a pasar el día en la Pradera de San Isidro siguiendo los pasos a Francisco de Goya. ¿Qué os parece el plan?.
Goya, vecino de Madrid, vivía cerca de la Pradera de San Isidro
Empezaremos por unirnos a los madrileños que a pie o, en carruajes engalanados para la ocasión, cruzan el Puente de Toledo camino de la Ermita del Santo. En el centro del puente ya podemos "saludar" a nuestro patrón que vigila desde su hornacina barroca los campos de la orilla del rio que él cultivó.
San Isidro
Una vez cruzado el puente, obra monumental que en su día fue considerado mucho puente para tan poco rio, comenzaremos a subir hacia la Ermita. Allí, desde muy de mañana, aparte de hacer ofrendas al Santo, beberemos agua de la fuente (¿milagrosa?) para reponernos del paseo y podemos sentarnos a la sombra de los árboles con la familia o los amigos que nos acompañen.
El puente de Toledo
Desde nuestro punto de observación podemos ver a los majos y majas, con sus trajes típicos, inmortalizados por nuestro pintor y que por eso todos los conocemos como trajes goyescos. A esta romería suelen venir también los aristócratas, vestidos como la gente del pueblo para disfrutar de la fiesta.
La Ermita de San Isidro
Aquí estaremos escuchando música, dedicados a juegos más o menos infantiles y haciendo tiempo para la hora del almuerzo.
La gallina ciega
Cuando llegue el mediodía y el sol empiece a picar, nos iremos a buscar un lugar cómodo en el declive de lapradera que baja hasta el rio Manzanares, para colocar nuestra manta en el suelo y sacar la cesta de las viandas, las bebidas frescas, en bota o en botijo y disfrutaremos del almuerzo teniendo enfrente ese perfil de la ciudad que recorre la cornisa del Palacio Real, la Iglesia de San Francisco, el Seminario y los jardines de Las Vistillas y que es tan bonito que, nunca, nunca debemos dejar que se rompa con nuevas edificaciones.
La pradera de San Isidro
Después de comer, quizá lo que más nos apetezca sea tumbarnos sobre la hierba fresca de la pradera a sestear, luego más tarde habrá baile, quizá algún grupo de amigos se atreva con el baile de "el candil", títeres, música, paseos de enamorados hasta la orilla del rio. Quizá aún nos queden ganas de jugar como niños.
El pelele
Así irá oscureciendo y, quiero pensar que, a Don Francisco de Goya no le importaría que terminásemos el día con un espectáculo pirotécnico desde el Campo de El Moro.
Ya, un poco cansados, regresaremos a casa después de un bonito día de fiesta popular.
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Esta Romería, yo también tengo la suerte de hacerla todos los años solamente con asomarme a las ventanas de mi casa. Desde hace casi cuarenta años que vivo en ella, todos los 15 de mayo ( y durante una semana entera) disfruto del sonido de las atracciones de la verbena, las tómbolas... el perrito piloto, el olor a churros, el ir y venir de gente por las calles que acaban en el Puente de Toledo y, hasta que se hicieron las obras de la Calle 30 y los jardines de Madrid Rio, tenía los merenderos, chiringuitos y conciertos casi en lapuerta de mi casa.
Así que este año he querido cruzar el túnel del tiempo y hacerme la ilusión de que acompañaba a nuestro genial vecino pintor, para ver la fiesta de San Isidro a través de sus cuadros. Además así a lo mejor os animáis a visitarlo una vez más en el Museo del Prado, en San Antonio de la Florida o allá donde haya una exposición de sus obras.
Ya tenemos en todas las pastelerías de Madrid a nuestra disposición las riquísimas rosquillas típicas de las fiestas de San Isidro.
Preparadas en bandejas, nos ofrecen la posibilidad de comprar las de las tres modalidades más conocidas y, en algunos establecimientos, también la menos extendida: la francesa.
Surtido de rosquillas
Como a mi me ha costado cierto tiempo aclararme con cuál es cuál, os voy a contar lo que he averigüado sobre este dulce, rico y típico de mi pueblo.
No nos vamos a engañar, rosquillas se hacen en todas partes. Creo que desde los romanos pero en esto voy sólo de oído. Seguro que hay tantas teorías como redondelitos de masa.
Cuando yo era muy pequeña, en la verbena de San Isidro y en algunas panaderías había puestos de venta de rosquillas con el llamativo anuncio de que eran ROSQUILLAS DE LA TIA JAVIERA, esta denominación de origen tenía su importancia porque era garantía de buena calidad.
Al parecer la Tia Javiera era una vendedora, para algunos cronistas oriunda de Villarejo de Salvanés y para otros de Fuenlabrada, que recorría la Pradera de San Isidro el día de la romería, ofreciendo "ristras" de rosquillas ensartadas en cuerda de bramante. Llevaba de las tres clases: las tontas, las listas ylas de Santa Clara.
Las rosquillas se hacen todas con la misma masa a base de harina, huevos, aceite, azúcar, y aguardiente o canela para reforzar el sabor. Se amasan y se cuecen en horno de panadería.
Rosquillas tontas
La diferencia está en el recubrimiento final. Las tontas sólo las pintaba con huevo batido; las listas eran las que estaban bañadas en un sirope hecho con azúcar, zumo de limón y huevo batido que les daba el color amarillo al secar (por dentro están como emborrachadas) y, por último, las de Santa Clara que están bañadas (dos veces) en merengue de clara de huevo y azúcar que al secar las recubre de una pasta blanca y dura.
Rosquillas listas
Podéis imaginar la cantidad de puestos con el cartel de "rosquillas de la Tia Javiera" que fueron apareciendo, tantos que hasta coplillas se hicieron en la época:
"Pronto no habrá, ¡miré usted! en Madrid duque ni hortera
que con la tía Javiera, emparentado no esté"
Rosquillas de Santa Clara
Así que, con muy buen sentido, pasaron a conocerse solamente como ROSQUILLAS DEL SANTO.
Listas, tontas, francesas y de Santa Clara
Menos típicas, pero no menos ricas, son las llamadas francesas que están recubiertas de un baño de almendra picada y azúcar.
Ahora ya solo queda darse un paseo hasta la pastelería y poner en la mesa las que más nos gusten para disfrutar de un dulce rico rico y muy madrileño.
Mis favoritas; la francesa me gusta menos.
¡Me olvidaba de un detalle!. Como son horneadas, tienen menos calorías que las rosquillas normales que se frien en abundante aceite.
Desde hace bastantes años el primer domingo de mayo se celebra el Día de la madre. Cuando yo era niña este día se celebraba el día de la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre. Creo que el cambio de fecha se hizo para desvincular esta celebración de las fiestas religiosas.
Hoy quiero escribir sobre mi madre. Para vosotros, mis chicos, una de vuestras bisabuelas. Creo que tenéis que conocer lo más posible de vuestra familia porque es importante saber cuales son nuestras raices.
Mi madre se llamaba Maria José y nació muy al principio del siglo XX, en 1903. Cuando yo nací ella tenía 40 años, y otra hija que ese día cumplía los 10. Yo siempre la vi con el cabello blanco porque nunca quiso teñirse y siempre tuve la sensación de que mi madre era "muy mayor" en comparación con las madres de mis compañeras de clase. María José era la cuarta de cinco hermanos, cuatro chicas y un chico. Por su especial habilidad con la aguja y el hilo, desde muy niña estuvo dedicada a bordar, en el convento de las Hermanas de la Caridad de su pueblo, Bailén, donde se confeccionaban los ajuares de las hijas casaderas de los terratenientes de la zona. Creo que en algún momento incluso pensó en quedarse en el convento como novicia, pero la vocación no debió ser muy profunda y prefirió mantener catorce años de noviazgo de los de "hola y adiós" con su primer novio, que fue mi padre. Se casaron en 1931.
(La fotografía no tiene fecha, pero lleva una dedicatoria: "a mi apreciable Paco", luego aún estaba soltera)
En 1940, el matrimonio con una niña de 7 años dejó su tierra, su trabajo y su familia y buscó una vida nueva en la capital, en Madrid. Aquí nací yo tres años más tarde.
Mi madre fue una mujer que desde el primer momento tuvo claro que sus hijas tenían que estudiar y tener una buena formación, hasta donde fueran capaces de llegar. También tuvo claro que ocuparían un puesto en el mundo laboral.
En mis recuerdos de estudiante está mi madre siempre a mi lado. Unas veces guardando todos mis cuentos y tebeos en un cajón, durante el curso, para evitar distracciones. (Con mi consiguiente enfado). Otras echándome una mano en las interminables labores de las asignaturas de Formación del Hogar, aunque me ayudaba a aprender a hacerlas para cuando me hiciera falta y, siempre siempre, sentada cerca de mi en las horas de deberes y estudio, dedicada a sus cosas pero pendiente de que yo aprovechara bien el tiempo.
Quizá por los tiempos que le tocaron vivir, mi madre no era una mujer especialmente alegre. Como muchas mujeres en la postguerra fue muchos años vestida de luto y se acostumbró a no usar colores vivos en su ropa. No le gustaba mucho salir y excepto a la iglesia, los domingos, que nos llevaba ella, mis paseos y visitas a parques, verbenas, etc. siempre fueron en compañía de mi padre.
Sí fue una madre a tiempo completo. Ella siempre estaba allí cuando la necesité. Era capaz de pasar una noche entera terminando de coser un vestido para que pudiera estrenarlo o terminando de tejer una chaqueta para el Domingo de Ramos. Le gustaba que sus hijas siempre estuvieran bien guapas.
Me enseñó a dar, me enseñó a respetar, me enseñó a valorar las pequeñas cosas que me rodeaban. También me enseñó a que lo que se consigue con esfuerzo es mucho más gratificante.
Según me fuí haciendo mayor claro que tuve desencuentros con ella, pero siempre encontrábamos algún camino para salir del problema. Eran años en los que las normas había que cumplirlas, sobre todo laschicas, y los horarios y las salidas y la ropa que te ponías y la gente con la que te juntabas... Todo semiraba con lupa y a veces era un pelín asfixiante.
Por supuesto que hay miles de cosas más que podría contaros de la bisabuela María José, pero estos son los recuerdos de cuando yo tenía más o menos la edad que tenéis la mayoría de vosotros ahora.
En este primer domingo de mayo, GRACIAS MADRE, por enseñarme el camino de la vida.
Abuela Ana