lunes, 14 de enero de 2013

Lecturas cruzadas

Ayer terminé de leer el libro que me regaló "el amigo invisible", Lady Almina y la verdadera Downton   Abbey, escrito por la actual Condesa de Carnarvon. Me ha gustado porque es un relato muy interesante. Al parecer, parte de la investigación, era para un programa de la cadena de televisión que emite la serie Downton Abbey en Gran Bretaña, y que sitúa la historia en Highclere Castle, propiedad de los Condes de Carnarvon

Después, quizá porque había una historia muy documentada de la familia y de una parte muy selecta de la sociedad de la época, el guión se ha convertido en un libro, bastante extenso

Además de investigar la vida de la condesa Almina y de su dedicación durante la primera Guerra Mundial, a los heridos en combate, fundando un hospital en su castillo y otro en Londres,  dotados de los mejores medios humanos y materiales para la cura y recuperación de los soldados, también está muy documentada la "afición" de su esposo, el quinto Conde de Carnarvon por la arqueología egipcia.

Y aquí es donde me he llevado una alegría porque entre mis lecturas de hace muchos años hay un libro que se llama Dioses, Tumbas y Sabios, del escritor alemán C.W.Ceram, publicado en 1949, que es un paseo histórico por la arqueología, muy fácil de leer y que yo conservo en una edición del Círculo de Lectores, creo que de los años 70.
(Edición más moderna)
Pues bien, en la historia de Highclere Castle y sus propietarios, me he encontrado con uno de los descubridores de la tumba de Tutankhamon, en el Valle de los Reyes, Lord Carnarvon, que es uno de los personajes principales en ese capítulo de Dioses, Tumbas y Sabios.

El quinto Conde de Carnarvon, pasó muchos años de su vida costeando excavaciones y a punto de abandonar,  porque no encontraban  más que piezas sueltas y, después de la guerra, su economía no estaba para muchas aventuras, su amigo y compañero en las expediciones, Howard Carter, le convenció para hacer un último intento. Su descubrimiento en noviembre de 1922, de una tumba sellada, sin haber sido saqueada, fue una noticia que dio la vuelta al mundo y colocó a Carter y Carnarvon en las portadas de todos los periódicos de la época.

(Lord Carnarvon, con sombrero en la mano y Howard Carter)
Desgraciadamente Lord Carnarvon no pudo completar su sueño porque cuando Howard Carter abrió el sarcófago del faraón que se encontraba en la segunda cámara, él había muerto a consecuencia de una infección provocada por la picadura de un mosquito. Y ahí empieza la leyenda de la maldición de ........ (mejor lo cuenta el libro que yo leí).

(Cámara del sarcófago)
Así que aprovechando la ocasión voy a recomendar aquí, a mis chicos, y a los amigos que me visitáis que si tenéis ocasión leáis la obra de C.W.Ceram. Es un libro que en cualquier caso no os va a defraudar y si os gusta el arte antiguo y las historias de esos arqueólogos, precursores de" Indiana Jones" lo váis a pasar estupendamente.

Las fotografías las he encontrado en Internet y hay muchas más. Además hay muchísima información, sobre todo, de Howard Carter que es el que escribió un libro sobre La tumba de Tutankhamon.

Abuela Ana

domingo, 6 de enero de 2013

Tiempo de Navidad, y III. El Roscón de Reyes

Ayer por la tarde hicimos la merienda con el Roscón de Reyes. Siempre hemos hecho una fiesta en casa el día 5 de enero porque, ese día, era el cumpleaños del abuelo Juan. Terminábamos tomando roscón con chocolate.

He procurado mantener la tradición y la fecha y ahora que somos muchos más que en aquellas fiestas de cumpleaños, nos reunimos para dar por finalizado el tiempo de Navidad. No estábamos todos porque faltaban nuestros tres de Colonia, pero los sentíamos cerquita.

El roscón estaba buenísimo. Los encargué en una panadería que han abierto a la puerta de casa (Pastelería Riqano) y vale la pena disfrutar del trabajo de un buen profesional. Nada que ver con los del super.


Cuando nos reunimos en la cena de Nochebuena, Juan, el pequeño de mis nietos, sugirió hacer un "amigo invisible" el día del roscón y ayer todos tuvimos nuestro regalo después de la merienda.

Doy desde aquí las gracias a mi "amigo" que, conociendo mis gustos, me regaló un libro con el que voy a pasar estupendamente los próximos días de invierno, sentada en mi sofá de leer.


(Para conocer mejor la historia original de mi serie favorita de los últimos tiempos Downton Abbey).

Hoy día de Reyes, algunos sueños se habrán cumplido, otros tendrán que esperar tiempos mejores,  pero lo más importante es que no perdamos la ilusión, que nos sintamos siempre niños y cada  5 de enero dejemos los zapatos en el balcón y nos vayamos a dormir con los ojos bien apretados para que los pajes de los Reyes Magos no nos encuentren despiertos.

También hoy este blog cumple su primer año de andadura. Ha sido toda una experiencia. Al principio pensé que no iba a ser capaz de mantenerlo, luego poco a poco he ido aprendiendo y espero seguir haciéndolo. Debo confesar que a veces me he puesto nerviosa antes de publicar alguna cosa. He sentido un cierto pudor al contar vivencias personales pero al final me he dicho que esto es un cuaderno de bitácora, y hay días en los que una no está especialmente alegre y no es malo echar la vista atrás y contar a los tuyos y a los amigos que te siguen,  lo que piensas y lo que sientes.

Muchas gracias a todos los que habéis dedicado un ratito de vuestro tiempo a leer "mis historias", espero poder contaros más cosas en este 2013 que acabamos de estrenar.

Y... como dice el villancico popular..."la Nochebuena se viene, la Nochebuena se va....."
Que este nuevo año procuréis ser felices y hacer felices a los que os rodean.
Abuela Ana

martes, 18 de diciembre de 2012

Tiempo de Navidad II. Poner el Belén


Lo más importante, para mi, en estos días era siempre el momento de poner el belén. Desde muy pequeña solía hacerlo yo sola o con pocas ayudas. Aún conservo en Escalona alguna de las viejas figuritas que yo colocaba en un rincón del comedor de mi casa. Mi belén infantil solía ser un paisaje muy nevado (a base de harina), con montañas simuladas con escorias de la calefacción (lo que queda cuando el carbón está casi quemado) y un camino hecho con serrín,  por donde llegaban en fila todas mis figuritas hasta el establo, en donde colocaba a la Sagrada Familia, con  la mula y el buey.

Más tarde, me encargué del belén en mi lugar de trabajo durante varios años, ya con más medios y más grande. Era un Colegio Mayor y siempre había voluntarios para ayudarme.

Cuando llegó a mi vida el abuelo Juan, lo de poner el belén se complicó más. El también era un entusiasta y creo que en su casa de Hellín los había montado a lo grande con la colaboración del tio Antonio, cuando eran pequeños. Allí había mucho sitio y también mucha tradición. Más tarde en su época de maestro le tocó poner muchos,  en el colegio Miguel Blasco Vilatela,  en el que ejerció más de quince años.

Vosotros, mis chicos, no pudisteis conocer esta faceta del abuelo pero seguro que a vuestros padres les pasará como a mi y recordarán el día de poner el belén. Solíamos esperar al día que empezaban las vacaciones en la escuela porque así podíamos contar también con el tio Rafael.

Antes preparábamos el lugar, se montaba el estaribel (palabra en vías de extinción pero que en esta casa se usaba muy a menudo). Seleccionábamos los libros que,  colocados en montones,  nos iban a dar las distintas alturas de Belén, siempre los viejos doce tomos del Año Cristiano, para elevar el castillo de Herodes.

No tengo ninguna fotografía pero el ambiente y el olor de la casa aquellos días lo siento intensamente. La mezcla del olor a musgo, a serrín tostado por el calor de las luces, el que desprendían los trapos mojados en agua con escayola para formar las montañas, el olor de la pintura de témperas para colorearlas y sobre todo el de las ramas de sabina que traía el tio Rafael de los montes de Yeste,  para poner como fondo del paisaje.


Sabina
Todos esos olores se mezclaban casi siempre con el de los roscos de yema, las morcillas, las longanizas  y otras viandas típicas que también llegaban de Yeste.

Este trajín se animaba con la música adecuada, se ensayaban villancicos y el abuelo Juan siempre terminaba con la guitarra en la mano tocando villancicos o,  "la de siempre", aquella de Juan del Encina,  por la que siempre nos metíamos con él.

Ahora me da mucha alegría saber que esa costumbre la tenéis en vuestra casa y todos ponéis vuestro propio belén. El mio, sin embargo, lo he simplificado y cada año pongo con muchísimo cariño unas figuras artesanales mejicanas que me trajo el abuelo en uno de sus viajes. Es muy sencillo e ingenuo pero me gusta mucho.  En unos minutos está instalado.





En estos días me encanta mirar los pequeños nacimientos que adornan los escaparates de las tiendas. El de la ferretería de la calle Labrador, con su molino mecánico y la mujer dando de comer a las gallinas, le gustó mucho a Alejandra hace un par de días y con los ojos muy abiertos empezó a gritar ¡Navidaaad! que es  una de las últimas palabras que ha aprendido.

También confieso que los belenes monumentales, en plan parque temático, no me gustan nada y tampoco los venecianos, con figuras vestidas de brocados y puntillas. Lo mio está más cerca de los belenes franciscanos, por supuesto con la mula y el buey. Faltaría más.

Aquí os dejo un villancico tradicional, que estoy enseñándole a Alejandra y que ya lleva muy adelantado.

http://youtu.be/T0zMfW6zADo

Es una estupenda música de fondo para poner este año el belén.
Con nostalgia pero muy feliz
Abuela Ana

domingo, 16 de diciembre de 2012

Tiempo de Navidad I. Adornos para el árbol

Hace ya muchos días, meses incluso, que desde los comercios nos están recordando que es tiempo de Navidad.

Los más madrugadores suelen ser los dulces, turrones y bebidas que están colocados estratégicamente en nuestro supermercado para tentarnos a la hora de hacer la compra con los productos que, en teoría, hay que consumir dos meses más tarde.

Luego van surgiendo los mercadillos callejeros que ofrecen todo tipo de  adornos navideños y complementos para regalar en esos días y que hacen, me imagino, bastante daño a los pequeños comercios de nuestros barrios que languidecen ante la falta de demanda. Es una pena como de una semana a otra encuentras cerradas las tiendas que has conocido durante muchos años. Es por la crisis, dicen. No podemos competir con los grandes, dicen. Tenemos muchos impuestos, dicen....


(Esta estaba en Cardenal Cisneros, 67, pero la de Hijos de Severiano González de la calle Toledo, a la que yo iba,  acabó igual)
Os cuento lo de las pequeñas tiendas porque a veces es dificil encontrar algo tan simple como un botón o una bobina de hilo de un color determinado en el barrio y hay que desplazarse al centro en donde afortunadamente las antiguas tiendas de Pontejos tienen de todo. Echo de menos las pequeñas mercerías de toda la vida.

Me encanta hacer labores, pequeñas labores ahora. Soy impaciente y ya no me apetece meterme en grandes obras. Estos días he descubierto que podía pasarlo muy bien confeccionando adornos para el árbol de navidad de mis niños. Pequeñas piezas confeccionadas a crochet que además me han permitido reciclar un montón de restos de lana que había ido guardando de labores anteriores.


Mi hija Ana me mandó un enlace a una página, Lanas y ovillos. Amigurumis,  y me puse manos a la obra.


(Las campanitas y las estrellas se rellenan con algodón sintético para darles volumen)
Es facilísimo porque aparte de ir guiándote paso a paso en un video, puedes imprimir el esquema de cada adorno y seguirlo vuelta a vuelta. También encontré algunas cosas interesantes en la página Tejiendo Perú. Navidad.


(Los adornos colgados en el árbol quedan muy bonitos)



Las pequeñas cabecitas de Santa Claus se pueden poner, además de colgadas en el árbol, pegadas en una cartulina doblada y así puedes enviar felicitaciones de Navidad muy simpáticas.



He descubierto el Amigurumis (se trata de confeccionar pequeños muñecos, la mayoría inspirados en los dibujos del comic manga), afición que al parecer hace furor entre las jovencitas y no tan jóvenes en Japón. Os invito a descubrir todo lo que hay escrito sobre esto. También se ofrecen cursos, talleres  e intercambio de labores a través de Internet.



Quizá lo que se ha recuperado sea la sensación relajante de las labores de crochet y la facilidad de realizarla en cualquier sitio. Además ha surgido un pequeño comercio, a veces por encargo, de estos muñecos que se pueden personalizar.

A mis chicos les han gustado los adornos confeccionados por la abuela Ana y yo me lo he pasado estupendamente haciéndolos. Alguno de los muñecos de nieve me ha salido más simpático, otro un poco grotesco, ahí está la gracia del asunto en que son iguales pero distintos.


(El muñeco de nieve es un modelo exclusivo de la abuela Ana)
Me ha encantado compartir mi nueva afición con vosotros. Si me animo a hacer nuevas cosas ya os las enseñaré. La recomiendo a quien sepa hacer lo más básico con un ganchillo porque es fácil, barato y gratificante.
Manos ocupadas, cabecita despierta.
Abuela Ana

sábado, 17 de noviembre de 2012

Crecer en tiempos revueltos. Barrio de Chamberí

Esta semana ha finalizado, en Televisión Española, la serie Amar en Tiempos revueltos. El próximo año volverá a emitirse una secuela en Antena 3, pero creo que no será lo mismo..

He seguido con absoluta fidelidad todos los capítulos de la serie a lo largo de las siete temporadas. Alguno me he perdido,  pero siempre he procurado programar la grabación de los capítulos si no iba a estar en casa; y más tarde, verlos en la tele a la carta.

Al menos para mí el secreto del éxito de la serie ha sido el encontrarme con personajes y situaciones que me sonaban mucho, que me resultaban muy reconocibles, que todo sucedía en mi barrio, en donde yo nací y viví justo hasta el año 1957. El madrileño barrio de Chamberí.

También creo que ha sido un mérito grande de los guionistas el ir planteando, alrededor de las peripecias vitales de los protagonistas de cada temporada,  la realidad social de la época. Con algunas situaciones que a mi me "chirriaban" un poco, pero pienso que han sido bastante fieles.

Cada tarde, he tenido algún momento que me ha hecho recordar otros vividos, a parte de las imágenes en blanco y negro procedentes del NO-DO que me hacía muchísima ilusión volver a verlas. Esa plaza de Colón que yo cruzaba cuatro veces al día en mi camino al Instituto Beatriz Galindo, las carteleras de los cines de la Gran Vía, el escaparate de los Almacenes Sepu...

Supongo que alguno de los guionistas conoce muy bien el barrio y por eso la trama de la serie se situó allí y no en otro lugar de Madrid.

Por ser los "fijos",  Pelayo, Marcelino, Manolita y la pequeña Leonor (que por edad era como yo en aquella época, aunque en algún momento dejó de cumplir años) son mis amigos de la sobremesa, con los que he tomado café todo este tiempo. De los estupendos actores que han ido pasando cada temporada recuerdo con especial cariño a la maestra represaliada (Petra Martinez) que introduce en la literatura a Teresa, y con la que coincido a veces en la peluquería y no puedo dejar de verla como a Doña Adela.

He disfrutado mucho con esta serie y siento mucho que se haya terminado.

Yo iba poniendo imágenes reales cada tarde a los lugares del barrio que aparecían en la novela, por ejemplo situaba al cascarrabias don Senén o al padre Enrique en mi parroquia de Santa Teresa y Santa Isabel, en la que me bautizaron.

(Parroquia de Santa Teresa y Santa Isabel,  en la Glorieta de la Iglesia)
También situaba el bar de Pelayo, El asturiano, en alguna de las tabernas del barrio como esta de la calle Alvarez de Castro número 8.


(fotografía encontrada en el blog Caminando por Madrid)
Aunque uno de los recuerdos más presente ha sido el del mercado de abastos del barrio, al que Manolita y Felisa van en casi todos los capítulos. Siempre he imaginado el de la plaza de Olavide al que yo iba  con mi madre y a veces sola cuando ya era mayorcita.


(Fotografía de la apertura del mercado de Olavide en 1935)
Situado en el centro de la plaza de Olavide a donde confluyen muchas calles del barrio,  fue durante mucho tiempo uno de los mercados más surtidos y de calidad de Madrid.
Desgraciadamente y a pesar de los movimientos vecinales en contra de su demolición, voló por los aires el 2 de noviembre de 1974, para remodelar urbanísticamente la zona.


(Colapso controlado del mercado de abastos de la plaza de Olavide, 2-11-1974)
Al principio de este post he contado que me marché del barrio de Chamberí justo el año en que se sitúa el último capítulo de Amar en tiempos revueltos. Yo nací y viví hasta esa fecha en la calle Santa Engracia (entonces le habían cambiado el nombre por Joaquín García Morato -el aviador-, luego se lo restituyeron), en el número 5.

Mi casa era, y es, un edificio precioso en la que vivía un grupo de inquilinos bastante heterogéneo: había varias pensiones, un dentista, una notaría, un consultorio médico, varios pisos dedicados a residencia de viudas y huérfanas de militares y varias familias entre ellas la mía. Los propietarios de la finca la fueron dejando deteriorarse poco a poco y al final de los años 50 consiguieron que todos los inquilinos se fueran. Algunos, como mis padres, utilizaron la indemnización recibida para empezar a comprar un piso en propiedad, en los barrios de la periferia de Madrid que surgían como setas en una incipiente especulación inmobiliaria.

A "mi casa" le hicieron una remodelación y la convirtieron en un establecimiento hotelero. Hoy, totalmente renovada, pertenece a una importante cadena de hoteles.


Cuando yo veía las cristaleras de colores de la academia de baile de Lina y más tarde de la revista Sucesos, en la serie, recordaba las vidrieras emplomadas que había en las ventanas de la escalera de mi casa. Eran de la empresa "Maumejean" y aquella palabreja escrita en todas las ventanas es uno de los recuerdos más antiguos que conservo de mi infancia. No me preguntéis por qué. Con los años la he vuelto a ver en otras cristaleras y me ha hecho mucha ilusión. Creo que en la última remodelación del edificio las han restaurado y conservado.


(Hace chaflán entre Santa Engracia y Manuel Fernández Longoria, ¿verdad que es una casa preciosa?)

No me resisto a incluir aquí también, una fotografía de la vieja estación de metro de Chamberí, hoy accesible solamente como museo y que durante muchos años fué una estación fantasma en la que no paraban los vagones y que sirvió incluso de plató cinematográfico en algunas ocasiones. Cuando yo vivía allí cerquita,  tenía una boca de salida frente a la ferretería Chamberí, a la que yo solía ir con mi padre muy a menudo.


Necesitaba hacer este paseo por mi antiguo barrio, aunque me quedan en el archivo mil cosas más que he ido recordando gracias a Amar en tiempos revueltos.

Para mi han sido importantes dos barrios de Madrid, aunque he vivido en cuatro. Uno es Chamberí en el que nací y viví una infancia muy feliz y el otro es Arganzuela en el que llevo ya cerca de cuarenta años y me encuentro muy a gusto. Y como me considero gata y castiza pues... "de Madrid al cielo..."

Abuela Ana

jueves, 8 de noviembre de 2012

Noviembre

El mes empezó mal, muy mal. La noticia de lo que había sucedido en la macro fiesta de "Halloween" en Madrid me dejó muy triste y preocupada. Soy abuela de seis nietos y, aunque todavía ninguno es mayor de edad, ya hay al menos tres que están en plena adolescencia.

Pronto pedirán permiso para salir con sus amigos de marcha, querrán asistir a conciertos de sus cantantes favoritos, empezar el año nuevo en una fiesta.... y, la verdad,  lo que ha ocurrido en Madrid  ha dejado al descubierto muchas cosas feas como:  el ánimo de lucro de los organizadores, la improvisación, la falta de rigor en las inspecciones de los lugares en los que se celebran esos eventos, la necesidad de personal de seguridad  cualificado y sobre todo,  ese ir y venir de mano en mano de la patata caliente de la responsabilidad.

Voy a cumplir pronto setenta años y os aseguro que cuando escuché el otro día decir a la alcaldesa de mi ciudad, Madrid, que a partir de ahora se prohibían ese tipo de fiestas,  porque, dejaba entender que, la culpa de todo era de las propias víctimas (mucho ruído -música-, multitud, calor, alcohol...),  me pareció ir hacia atrás por el tunel del tiempo hasta la época de mi  juventud en la que hasta un guateque, con la madre de quien lo organizaba sentada en medio del salón,  era motivo para tener que ir a confesarse por lo pecaminoso de la fiesta.

En mi adolescencia y juventud el verbo prohibir se conjugaba muy a menudo.

La reacción de la alcaldesa me pareció tan de andar por casa, tan paternalista, que sentí vergüenza ajena.

- Como os habéis portado mal, se acabaron las fiestas-. Para un político ¿es más fácil prohibir que hacer cumplir las normas, pedir responsabilidades, castigar a los culpables y garantizar que algo así no pueda volver a suceder?. Pues parece que sí.

(Viñeta de El Roto, 9 de noviembre de 2012, El País)
En manos de los padres estará educar responsablemente a los muchachos y en autorizar o no el que vayan de fiesta, pero es necesario que los lugares a los que acudan ofrezcan como mínimo la seguridad de que no les va a pasar nada irreparable. Esa es la tarea de los responsables políticos.

Yo no se en qué terminará este asunto. Nadie podrá devolver a su casa a ninguna de las chicas que han perdido su vida en un día que iba a ser de fiesta,  pero quiero pensar que, de ahora en adelante,  los responsables de autorizar la reunión de miles de personas para celebrar fiestas o asistir a un concierto,  revisen con una lupa hasta el último detalle y no pasen por alto ni un solo aspecto que pueda ser motivo de que esta tragedia se repita.

Me gustaría dentro de poco, cuando mis nietos me digan que se van de fiesta, poder decirles con una gran sonrisa que lo pasen muy bien y que me cuenten como ha sido la fiesta, al día siguiente.
Abuela Ana

lunes, 15 de octubre de 2012

Historia para andar por casa. Escalona y su Castillo

Después de más de treinta años pasando largas temporadas en nuestra casa de Escalona, el pasado fin de semana he pisado por primera vez el recinto del castillo. Al principio,  porque al ser de propiedad privada, estaba cerrado y hace poco, cuando se planificaron visitas los sábados por la mañana,  porque no había encontrado el momento.


Ha sido una visita sorpresa, decidida sobre la marcha y la he hecho llevando de la mano a mi pequeña princesa , mi nieta menor, que aún le falta para cumplir dos años.
A Alejandra le encanta hacer turismo y los sitios un poco oscuros o cerrados con rejas los considera lugares para jugar al escondite con su papá y los llama "cu-cús". Es una turista intrépida a la que hay que sujetar para que no corra derecha hacia fosos y troneras.

En la actualidad el castillo de Escalona es un recinto en "rehabilitación" lenta y supongo que muy costosa.

Recuerdo que hace muchos años, cuando al abuelo Juan se le ocurrió pintar un cuadro con la vista del castillo desde el río Alberche, solía hablarme, mientras pintaba, de la historia de Escalona. En sus asignaturas de Historia Medieval y Moderna, este lugar aparecía de vez en cuando asociado a personajes importantes de la historia de Castilla, y a él le gustaba documentarse muy bien.

Vista general desde el rio (debajo del puente)
Como además estoy siguiendo la serie Isabel, en la televisión y hace muy poquito he vuelto a ver la película Locura de amor, en homenaje personal a la desaparecida Aurora Bautista, llevaba unos días releyendo las estupendas biografías de Isabel I y Juana I de Castilla escritas por el profesor Manuel Fernández Alvarez y encontrando referencias a alguno de los personajes que anduvieron con sus espadas entre estas piedras. 
Vamos, que paseando por el castillo de Escalona me he sentido viajando por el tunel del tiempo y he fantaseado un poco, llevando a mi princesita de la mano.

Cu-cú, ¿donde estoy?

Os cuento:
Las noticias más antiguas nos llevan a un asentamiento romano, un "castrum", para  la defensa del paso del río Alberche, que a su vez le sirve de foso natural.

El río le sirve de foso natural con un desnivel de más de 25 metros
 De la época visigoda se han encontrado restos de sarcófagos y se cree que existió algún tipo de asentamiento militar en el lugar.

Durante la dominación musulmana, los moros respetan el asentamiento del castrum y su recinto amurallado y edifican una fortaleza, restaurando y ampliando la que había. La población musulmana se consolida en la zona y gana importancia como lugar estratégico durante el Califato de Córdoba,  formando parte del triángulo para la defensa de Toledo, formado por los sitios de Alamín, Maqueda y Escalona.

A principios del siglo XI, en 1083, Escalona es conquistada por Alfonso VI como primer paso para la conquista de Toledo y durante años es lugar de batallas y escaramuzas contra los musulmanes del norte de Africa.
En 1118 el rey Alfonso VII le otorga fuero (que quiere decir que el lugar tiene derechos y normas jurídicas, otorgadas por el rey).
En 1130 se concede a los hermanos Diego y Domingo Alvarez el encargo de repoblar el lugar y se construye un recinto amurallado de más de un kilómetro y medio de longitud en las cercanías del castillo. Una vez reconquistado el lugar aumenta su importancia como enclave en la retaguardia  de los castellanos y prospera económicamente.

Torres albarranas edificadas en la época del infante don Juan Manuel
En cuanto a la fortaleza, ya en el siglo XIII, en 1281 pasa a formar parte de las posesiones del infante don Manuel, hijo del rey Fernando III (el Santo) y hermano de Alfonso X (el Sabio). En el castillo de Escalona nace, en 1282, su hijo el infante don Juan Manuel, aquel que escribió Los cuentos del Conde Lucanor.


Durante el siglo XIV, el castillo pasa de manos de los nobles a las de los reyes en varias ocasiones y, ya en el siglo XV, el rey Juan II, padre de Isabel se lo cede a don Alvaro de Luna, Condestable de Castilla, que manda construir en el interior de la fortaleza un alcázar de estilo mudéjar. Las crónicas de la época recogen la grandeza de su palacio y las fiestas, torneos y banquetes que allí se celebraron en honor del rey.


Fachada del palacio (en obras)
Pero ese mismo rey que le había cedido el castillo a don Alvaro de Luna, le mandó arrestar y ajusticiar en Valladolid, y obligó a su esposa María  Pimentel (la Triste Condesa) y a su hijo a devolverle la fortaleza con todo lo que había dentro. La viuda se refugió en otra de sus posesiones, el palacio de Arenas de San Pedro.


El Condestable don Alvaro de Luna

En 1470, el rey Enrique IV, el hermano de Isabel, lo dona a su favorito Juan Pacheco, marqués de Villena y desde ese momento duque de Escalona. A partir de entonces Escalona y la comarca son escenario de los enfrentamientos por conseguir la corona de Castilla entre los partidarios de Isabel y los de su hermano y su descendiente Juana (la Beltraneja).


A lo largo de cuatro siglos más,  el castillo pertenece a los Villena, después al duque de Osuna y otra vez al marqués de Villena.

Durante la invasión francesa, a principios del siglo XIX, el palacio es desmantelado por las tropas napoleónicas, que utilizan las vigas del artesonado para construir un puente sobre el río Alberche que facilite el paso de tropas y material de guerra en la batalla de Talavera. Los restos del edificio son incendiados por orden del mariscal Soult.

Estado actual de la fortaleza que rodea el palacio.
El censo de cigüeñas crece cada año.

En 1922, para evitar un mayor deterioro de las ruínas de la fortaleza de Escalona, es declarado monumento nacional. Su propiedad pasa a manos privadas y se va rehabilitando, lentamente, hasta su estado actual.


En esta pradera hace unos años se celebraban corridas de toros durante las fiestas
Espero que os haya gustado mi paseo. Yo lo pasé muy bien y recopilando los datos para escribirlos aquí también he aprendido mucho.

Gracias a la Mamá 2.0, por hacer unas fotos tan buenas y pasármelas para el blog.

Si alguien se anima, nos vemos en Escalona (Toledo)
Abuela Ana